Madrid.
MDO
La oposición municipal y los
ecologistas se adelantaron a los planes del Ayuntamiento para
desviar el tráfico de la M-30 por la Casa de Campo
y consiguieron finalmente frenar las intenciones de Gallardón
ante la posible agresión medioambiental que podía
suponer para la zona. Tanto
IU como PSOE fueron unánimes a la hora de valorar las
intenciones del Consistorio calificando de
"tozudez" la actitud del alcalde. Por su parte,
Ecologistas en Acción también se sumaron a la
oleada de críticas y exigieron que el parque madrileño
fuera declarado como Bien de Interés Cultural mientras
que la Plataforma 'Salvemos la Casa de Campo' denunció,
ya en el mes de septiembre, los daños que las obras
estaban causando en el parque.
"Nuestra capacidad de sorpresa no tiene límites",
comentaba la portavoz de IU, Inés Sabanés, al
conocer que el equipo del Gobierno municipal pretendía
desviar el tráfico por dentro de la Casa de Campo durante
las obras de la M-30. "En la Casa de Campo un cambio
de esas características supone poner en valor la prisa,
la tozudez y la construcción inmediata, frente al valor
medioambiental", denunciaba Sabanés que advertía
que se su grupo presentaría una denuncia ante la Unión
Europea, la Fiscalía de Medio Ambiente o la Fiscalía
de Madrid.
Para Trinidad Jiménez, portavoz del grupo municipal
socialista, "el único calificativo que se me ocurre
para definir el caos y la improvisación es que el equipo
de Gobierno no tiene ni la menor idea de lo que está
pasando en Madrid. Es una vergüenza y están causando
daños que yo no sé como se van a reparar",
decía Jiménez. "Un poco de seriedad, planificación
y orden. Ya está bien de incumplimientos".
Bien
de Interés Cultural
Por su parte, Ecologistas en Acción denunciaba "graves afecciones"
en la Casa de Campo debido a las obras de reforma de la M-30,
que según el portavoz de la ONG, Juan García, "prevé que el
tráfico sea desviado por su interior mientras duren las obras".
Los ecologistas veían peligrar en las posibles intenciones
del Ayuntamiento el "logro" alcanzado en 2003 "tras años de
reivindicaciones", cuando se limitó el tráfico en este espacio
natural y exigían por ello que declarase la Casa de
Campo como Bien de Interés Cultural, en su 74 aniversario,
para protegerlo de las amenazas. "La Casa de Campo es objeto
de numerosas agresiones debidas a su lamentable falta de protección
legal, y mientras se esgrimen argumentos peregrinos en contra
de unos vestuarios para el deporte popular, se procede a la
ampliación de numerosos restaurantes y bares para beneficio
privado dentro de este parque público", señalaba García.
El "cercado" de la Casa de Campo por un "urbanismo insostenible"
hacía, según el portavoz ecologista, "que las infraestructuras
viarias que la rodean la hayan convertido en un bosque isla,
donde se ha abandonado el patrimonio histórico monumental,
se han eliminado los arroyos provenientes de Pozuelo que nutren
el Parque y no se ha desarrollado un plan de uso y gestión".
Las denuncias continuaban en el mes de septiembre cuando
la Plataforma 'Salvemos la Casa del Campo'
advertía de los destrozos que las obras de soterramiento
de la M-30 estaban causando en el parque madrileño. Luis Segura,
miembro de la asociación, denunciaba que se estaba incumpliendo
el compromiso adquiridos por las concejalías de Medio Ambiente
y Vivienda e Infaestructura. La
Plataforma observaba la desaparición de vallas en la Avenida
Portugal, donde se estaban cortando varios árboles para ensanchar
la calzada que bordeaba el parque. La obra de conexión de
la avenida de Monistrol con la avenida de Portugal, explicaba
Segura, había causado que "toda la zona haya quedado
arrasada".
Segura denunciaba también talas de
árboles y plantas medicinales, así como desapariciones de
vallas de protección cerca del recinto ferial y señalaba que
se había asfaltado una carretera en una zona de pinares.
En opinión del ecologista, era imposible eliminar los daños
causados por las obras.