La oposición había denunciado la posible agresión medioambiental
Gallardón decide no desviar el tráfico de la M-30 por la Casa de Campo tras las protestas ecologistas


Foto: Juan Luis JaénMadrid. MDO
La oposición municipal y los ecologistas se adelantaron a los planes del Ayuntamiento para desviar el tráfico de la M-30 por la Casa de Campo y consiguieron finalmente frenar las intenciones de Gallardón ante la posible agresión medioambiental que podía suponer para la zona. Tanto IU como PSOE fueron unánimes a la hora de valorar las intenciones del Consistorio calificando de "tozudez" la actitud del alcalde. Por su parte, Ecologistas en Acción también se sumaron a la oleada de críticas y exigieron que el parque madrileño fuera declarado como Bien de Interés Cultural mientras que la Plataforma 'Salvemos la Casa de Campo' denunció, ya en el mes de septiembre, los daños que las obras estaban causando en el parque.

"Nuestra capacidad de sorpresa no tiene límites", comentaba la portavoz de IU, Inés Sabanés, al conocer que el equipo del Gobierno municipal pretendía desviar el tráfico por dentro de la Casa de Campo durante las obras de la M-30. "En la Casa de Campo un cambio de esas características supone poner en valor la prisa, la tozudez y la construcción inmediata, frente al valor medioambiental", denunciaba Sabanés que advertía que se su grupo presentaría una denuncia ante la Unión Europea, la Fiscalía de Medio Ambiente o la Fiscalía de Madrid.

Para Trinidad Jiménez, portavoz del grupo municipal socialista, "el único calificativo que se me ocurre para definir el caos y la improvisación es que el equipo de Gobierno no tiene ni la menor idea de lo que está pasando en Madrid. Es una vergüenza y están causando daños que yo no sé como se van a reparar", decía Jiménez. "Un poco de seriedad, planificación y orden. Ya está bien de incumplimientos".

Foto: Juan Luis JaénBien de Interés Cultural

Por su parte, Ecologistas en Acción denunciaba "graves afecciones" en la Casa de Campo debido a las obras de reforma de la M-30, que según el portavoz de la ONG, Juan García, "prevé que el tráfico sea desviado por su interior mientras duren las obras". Los ecologistas veían peligrar en las posibles intenciones del Ayuntamiento el "logro" alcanzado en 2003 "tras años de reivindicaciones", cuando se limitó el tráfico en este espacio natural y exigían por ello que declarase la Casa de Campo como Bien de Interés Cultural, en su 74 aniversario, para protegerlo de las amenazas. "La Casa de Campo es objeto de numerosas agresiones debidas a su lamentable falta de protección legal, y mientras se esgrimen argumentos peregrinos en contra de unos vestuarios para el deporte popular, se procede a la ampliación de numerosos restaurantes y bares para beneficio privado dentro de este parque público", señalaba García.

El "cercado" de la Casa de Campo por un "urbanismo insostenible" hacía, según el portavoz ecologista, "que las infraestructuras viarias que la rodean la hayan convertido en un bosque isla, donde se ha abandonado el patrimonio histórico monumental, se han eliminado los arroyos provenientes de Pozuelo que nutren el Parque y no se ha desarrollado un plan de uso y gestión".

Las denuncias continuaban en el mes de septiembre cuando la Plataforma 'Salvemos la Casa del Campo' advertía de los destrozos que las obras de soterramiento de la M-30 estaban causando en el parque madrileño. Luis Segura, miembro de la asociación, denunciaba que se estaba incumpliendo el compromiso adquiridos por las concejalías de Medio Ambiente y Vivienda e Infaestructura. La Plataforma observaba la desaparición de vallas en la Avenida Portugal, donde se estaban cortando varios árboles para ensanchar la calzada que bordeaba el parque. La obra de conexión de la avenida de Monistrol con la avenida de Portugal, explicaba Segura, había causado que "toda la zona haya quedado arrasada".

Segura denunciaba también talas de árboles y plantas medicinales, así como desapariciones de vallas de protección cerca del recinto ferial y señalaba que se había asfaltado una carretera en una zona de pinares. En opinión del ecologista, era imposible eliminar los daños causados por las obras.