Madrid, 04/11/2004. Efe
Dos educadores y tres vigilantes
del centro de reforma Renasco, de
Madrid, para quienes la fiscal pide 3 años de inhabilitación
acusados de lesionar a un interno de 16 años, negaron este
jueves haberle golpeado. Los trabajadores explicaron
en el inicio del juicio que tuvieron que reducir al menor
y esposarle a la pata de una mesa debido a que estaba muy
agresivo.
Así lo pusieron de manifiesto los cinco acusados, los educadores
Diego M.M. y Francisco M.S. y los vigilantes Raúl C.M., Oscar
S.M. y John J.M.R. en el juicio que comenzó en la Audiencia
Provincial de Madrid, el primero por presuntos malos tratos
a un menor desde la entrada en vigor de la Ley de Responsabilidad
Civil de los Menores. Los cinco coincidieron en explicar que
el menor, Younes C., de origen marroquí, estaba muy nervioso
aquella noche y se autolesionó. Según el relato de la fiscal,
los hechos ocurrieron el 7 de julio de 2002 cuando Younes
y otro menor regresaron juntos al centro sobre las 21.30 horas
tras haber disfrutado de un permiso de fin de semana.
Según la fiscal, los hechos ocurrieron el 7 de julio
de 2002 cuando Younes y otro menor regresaron juntos al centro
sobre las 21.30 horas tras haber disfrutado de un permiso
de fin de semana. La fiscal, quien también reclama para los
acusados una multa de 480 euros por una falta de lesiones
y una indemnización de 210 euros, añade que tras cenar se
les indicó que fuesen a sus habitaciones. Fue entonces cuando
Younes comenzó a gritar y a golpear la puerta de su habitación,
momento en el que Diego acudió y avisó al controlador Raúl,
mientras que también fueron los otros tres acusados y procedieron
a reducirle. Agrega que utilizaron "un rigor innecesario"
e infligieron distintos golpes al menor, entre ellos un puñetazo
en el ojo izquierdo, una patada en la espalda y golpes en
los brazos.
Posteriormente, dice, Younes fue arrastrado por el suelo
hasta tumbarle en la cama y esposado a los barrotes y a la
pata de una mesa contigua, donde permaneció hasta las 2.30
horas. El informe médico elaborado ese mismo día detalla que
el menor presentaba tumefacción en ojo izquierdo y cara, así
como golpes en la cabeza y hematomas en brazos y espalda.
Diego explicó que el menor llegó al centro "bastante alterado"
debido, al parecer, "a las sustancias que habría tomado" y
aseguró que éste le agredió con una silla en la rodilla. Francisco
-padre de David- relató que le engancharon los grilletes a
la pata de una mesa anexa a la cama "con el objeto de que
no se dañara ni dañara a nadie".
"Es lo que hacemos siempre"
"Es lo que hacemos siempre", agregó Francisco, quien aseguró
que le quitaron los grilletes media hora después y dijo que
cree que el menor se autolesionó con unos restos de metacrilato
de un plafón que rompió. Por su parte, el vigilante Oscar
relató que el chico se daba cabezazos y aseguró que "el fin
de los cinco era evitar que se autolesionase". "El gritaba,
nos insultaba, era muy difícil cogerle porque se movía como
una lagartija", dijo, mientras que su compañero John indicó
que "nadie le pegó". Asimismo, Raúl afirmó que el menor "estaba
catalogado como uno de los camellos del centro" y explicó
que cuando redujeron al chico "todos salimos un poco tocados".
La acusación particular reclama para los cinco acusados dos
años de cárcel y ocho años de inhabilitación absoluta por
un delito de torturas, mientras que la Coordinadora de Barrios,
personada como acción popular, además de los dos años de prisión
ocho de inhabilitación absoluta para los educadores y dos
años de prisión para los vigilantes. Ambas acusaciones reclaman
una indemnización de 3.210 euros, de las que debería responder
subsidiariamente la Comunidad de Madrid. Las defensas de los
imputados piden la absolución de sus patrocinados. El juicio,
al que asistieron numerosos miembros de la Coordinadora de
Barrios que mostraron fotos de las lesiones del menor y educadores
de diferentes centros de reforma, continuará el próximo 12
de noviembre.