Carmen Santamaría publica su nuevo libro, "Balcones, caminos y glorietas de Madrid. Escenas y escenarios de ayer y de hoy"
"Me gusta imaginarme lo que ocurrió en
el pasado en las calles de Madrid"


Carmen Santamaría con su nuevo libro/Foto:Roi Parada García Madrid. 06/12/05. Mamen Hernández
Fotos:Roi Parada García
La periodista Carmen Santamaría acaba de publicar su nuevo libro "Balcones, caminos y glorietas de Madrid. Escenas y escenarios de ayer y de hoy", editado por Silex. La autora recorre en él las calles madrileñas descubriéndonos la ciudad del pasado y la capital del presente pasando revista tanto a sus monumentos más emblemáticos, como a las reformas emprendidas por los reyes de la época y el origen del nombre que hoy tienen muchas de las calles de Madrid. Santamaría combina en su libro relatos ficticios con datos históricos que ha ido hilvanando porque "me gusta imaginarme lo que ocurrió en el pasado en las calles de Madrid".

"Quería escribir un libro de relatos de Madrid y empecé a hacerlo", comenta la autora. "Busqué personajes que tuvieran que ver con la vida de la ciudad, enmarcándoles en un ambiente urbano en el que se reflejase el Madrid actual. Al hacerlo, pensé que no se podían entender estos relatos si no se concían algunos datos de la ciudad. Sin embargo, me puse a hacer reseñas históricas y al final se convirtió en otro relato extenso en el cual sucedía la acción de la historia que abre cada capítulo".

El resultado es un libro de 36 capítulos en el que se alternan el presente (relatos de ficción con personajes instalados en la ciudad) con el pasado (datos históricos del Madrid antiguo ). Santamaría explica que "he hecho una combinación extraña porque se me ocurrió plantear el libro como una especie de juego". Y añade que "es como ir por la calle y ver una escena; como un chico que va despitado por la Calle Mayor o los estudiantes que tienen que prepararse las asignaturas para septiembre". La autora confiesa que "me gusta imaginarme esos dos planos, el actual y el pasado en una especie de juego".

Los balcones también guardan un rincón especial en el libro. Santamaría señala que "he querido utilizar los balcones como lugar mágico donde se unen el pasado y el presente; donde están los recuerdos. Hoy día las casas no se construyen con balcones quizá porque ya no son funcionales, pero también porque salir al balcón a mirar es una costumbre antigua ya que antes no había tantos motivos de ocio como ahora". Y grega que "utilizo los balcones como símbolos de un pasado que todavía persiste porque los balcones siguen existiendo en los edificios antiguos".

Perspectiva original
El libro de Carmen Santamaría es un viaje por las calles de Madrid, las plazas y las glorietas desde una perspectiva original. El lector puede pasear por el Retiro de Felipe V y descubrir las reformas de los reyes que le sucedieron; puede caminar por la Montera, Embajadores o Preciados y conocer por qué actualmente llevan este nombre. La autora señala que el origen del nombre Preciados proviene de "unos hermanos que se llamaban así y tenían la propiedad de todos los solares de la calle,así como el control del peso". El origen de los nombres es variable, a veces se debía a personajes ilustres o otras veces, como en el caso de la Montera "no se sabe muy bien si estaba dedicado a una la esposa de uno de los hombres del rey, o porque la calle terminaba en pendiente", o de Embajadores, que "se llama así por allí vivieron unos embajadores".

"Balcones, caminos y glorietas de Madrid" es una mirada al pasado y una vuelta al presente donde se reconstruyen las calles de la ciudad, desde la Gran Vía actual "cosmopolita, repleta de hoteles, comercios, locales de recreo, idónea para el turismo", a una calle Alcalá "enorme, muy curiosa, que va cambiando según pasas de barrio a barrio, con un tramo institucional y financiero, a otro comercial".

Santamaría invita a los lectores a caminar por las calles porque "hay que buscar los rincones más interesantes", a "vivir en cerca de un parque para estar rodeado de naturaleza" y a conocer el Madrid antiguo porque todavía "quedan edificios tanto religiosos, institucionales, palacetes que se han reconvertido para diferentes usos". Y todo ellos combinado con excelentes relatos en los que cualquier madrileño podría ser el protagonista.