Madrid, 20/04/2006. Cristina Expósito
Confusión e incertidumbre.
El futuro de los apartamentos turísticos en la capital
trae de cabeza a miles de propietarios que compraron uno de
estos inmuebles en los últimos tres años o que
ya viven e ellos. Los chats en internet sobre asuntos inmobiliarios
están plagados de preguntas sobre este tipo de alojamientos
en el que el área de Urbanismo Municipal ha entrado
a poner orden. Mientras el Ayuntamiento de Madrid elabora
un informe, distrito por distrito, sobre cuántos hay
y qué uso se hace de los apartamentos turísticos
que se construyen en suelo terciario, muchos compradores sienten
que han sido 'engañados' por las empresas constructoras.
"Compré
un apartamento hace tres años para vivir", explica
Ernesto García (nombre supuesto por deseo expreso del
entrevistado), "sabíamos que era algo más
barato por ser un apartamento turístico, pero la empresa
constructora no nos informó de los problemas que ello
llevaba aparejado". Ernesto y otros 40 compradores de
una promoción en el polígono de las Mercedes,
en el distrito de San Blas, se han unido para denunciar lo
que consideran un engaño. "Sabemos que no se le
puede llamar estafa legalmente, porque firmamos un contrato
de compra de un apartamento turístico, pero sí
entendemos que nos han engañado y se ha producido publicidad
engañosa por parte de la empresa", añade
el comprador.
Los "problemas" a los que se refiere
Ernesto son, entre otros, que los propietarios de un apartamento
turístico están en la obligación de alquilarlo
más de 30 días al año, además
deben constituirse en una Sociedad Gestora para "comercializar"
el inmueble y conseguir una licencia de funcionamiento. Asimismo,
la compra de estos alojamientos no desgrava fiscalmente y
se paga un 16 por ciento de IVA en su compra y no un 7 como
en la vivienda libre. "Al comprar no nos informaron de
nada, sólo nos dijeron que estábamos comprando
un piso normal para vivir, pero más barato", asegura
el comprador.
En el polígono de las Mercedes hay
miles de apartamentos en construcción en estas circunstancias.
Ernesto y el resto de vecinos que se han unido para denunciar
a la empresa constructora tienen un problema añadido.
La empresa debía haber entregado la primera fase el
pasado mes de diciembre y no lo ha hecho porque la Junta Municipal
de San Blas no ha facilitado la licencia de actividad. Para
concederla debe ser solicitada por un único titular
empresarial, que debe estar inscrito en el Registro General
de Empresas y Entidades Turísticas de la Comunidad
de Madrid.
Investigación
del Ayuntamiento
El pasado mes de diciembre el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón,
anunció la modificación parcial del Plan General
de Ordenación Urbana para prohibir la construcción
de apartamentos turísticos en suelo industrial. El
Ayuntamiento reconoció que se había disparado
la petición de licencias para la implantación
de este tipo de alojamientos en suelo terciario en Madrid.
Además la concejala de Urbanismo, Pilar Martínez,
ha expresado en diversas ocasiones la decisión del
Consistorio de evitar el uso fraudulento de los apartamentos
como residencias permanentes. "No habrá dotaciones
de servicios como colegios o centros de salud para la población
de estos complejos residenciales",afirmó la concejala
en un foro de arquitectos y constructores madrileños.
Pero el Ayuntamiento no sólo ha cambiado
el Plan General; también ha decidido prohibir su construcción,
mirar con lupa la concesión de licencias de funcionamiento
de las nuevas promociones de apartamentos turísticos
e investigar si los complejos que ya están habitados
encubren un uso residencial de los mismos y no una explotación
comercial. Para ello, la Concejalía de Urbanismo está
elaborando un informe pormenorizado de todos los apartamentos
turísticos de la ciudad y ha pedido la colaboración
de las Juntas Municipales de Distrito, encargadas de otorgar
las licencias de actividad, y de la Dirección General
de Turismo de la Comunidad de Madrid. El Ayuntamiento de Madrid
ha advertido a los compradores de los apartamentos turísticos
que se vigilará minuciosamente que funcionen como tales
para evitar el fraude inmobiliario.