Madrid.
06/11/06. Pilar Pintado
Los 7.000 autobuses que pasan diariamente por la superficie
de Plaza Castilla dejarán de hacerlo a partir del
próximo mayo. El nuevo intercambiador que están
construyendo conjuntamente Comunidad y Ayuntamiento de Madrid
albergará las 37 líneas interurbanas procedentes
de la A-1 y de la carretera de Colmenar, que podrán
acceder directamente al intercambiador desde un túnel
en el paseo de la Castellana. El primero de los tres niveles
se inaugurará la próxima primavera, aunque
los otros dos aún tendrán que esperar. La
inversión ha superado los 102 millones.
Los
técnicos hablan de este intercambiador de Plaza Castilla
como "la catedral", por sus grandes dimensiones
-78.654 metros cuadrados y tres niveles- y su planta en
forma de cruz. Este lunes han visitado sus obras, que se
encuentran ya ejecutadas al 80 por ciento, la presidenta
regional, Esperanza Aguirre, y el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón,
quienes han adelantado que en el mes de mayo unos 270.000
viajeros diarios podrán estrenar el primero de sus
tres niveles, el de los autobuses interurbanos. Los otros
dos niveles serán transitados a partir del próximo
verano, y la segunda fase de las obras aún tendrá
que esperar hasta el año 2009. La primera consecuencia
de su puesta en marcha será la eliminación
de la superficie de Plaza Castilla de 7.000 autobuses diarios
procedentes de la zona norte, que pasarán a tener
36 dársenas subterráneas.
El nuevo intercambiador permitirá la conexión
directa mediante túneles subterráneos de 1.300
metros a la A-1 y la carretera de Colmenar. Los autobuses
accederán o saldrán directamente del intercambiador al paseo
de la Castellana a la altura de la calle de Sinesio Delgado.
Posteriormente, estos túneles se conectarán con el corredor
Norte previsto por el Ayuntamiento de Madrid, con el Anillo
Distribuidor Cuatro Torres, y que permitirán la salida y
entrada subterránea desde la carretera de Colmenar y la
carretera de Burgos. Sin embargo, para eso aún habrá
que esperar hasta el año 2009, fecha en la que también
está prevista que lleguen hasta este intercambiador
subterráneo los autobuses de la EMT.
Emplazado
bajo la avenida de Asturias y la calle San Aquilino, sustituirá
al intercambiador existente ahora en superficie, y albergará,
además de 36 dársenas de autobuses, un aparcamiento público
rotatorio con espacio para 400 vehículos. También se habilitarán
932 metros cuadrados para otros usos y 168 metros cuadrados
para oficinas. Todo ello, junto a la conexión con tres líneas
de Metro -la 1, la 9 y la línea 10-. En la planta
2 se hará el intercambio con el Metro, mientras que
la 1 y la 3 serán para autobuses. El intercambiador
contará con aire climatizado, zonas de embarque tipo
aeropuertos frente a las dársenas, separación de la zona
de circulación de autobuses mediante mamparas, luz natural
en todos los niveles, sistemas braille y ascensores para
personas con movilidad reducida.
Este proyecto, que tiene un presupuesto de 102 millones
de euros, se suma a los de construcción de los otros tres
intercambiadores del Consorcio Regional de Transportes:
Plaza Elíptica, Príncipe Pío y Moncloa. Los 102 millones
se pagarán mediante financiación privada vía
concesión administrativa, como ha explicado Esperanza
Aguirre, "por lo que el dinero no saldrá del
bolsillo de los madrileños". La presidenta,
que a su llegada a las obras era recibida por un pequeño
grupo de vecinos que se quejaban de las molestias de las
obras, aprovechaba su discurso para pedir al Ayuntamiento,
al Consorcio de Transportes y a la empresa constructora
que se minimicen las molestias para los vecinos. El alcalde,
por su parte, destacaba la colaboración entre Ayuntamiento
y Comunidad de Madrid. "Es fundamental que todos trabajemos
conjuntamente", y en ese 'lote' incluía la red
de Cercanías de Renfe.