Ruta: El valle de la Fuenfría
Paraje de excepcional belleza situado en la
zona oeste del Macizo de Guadarramarra


Madrid.- Madrid
En los aledaños del pueblo de Cercedilla, a unos 60 kilómetros de Madrid, se encuentra uno de los enclaves naturales de mayor belleza, el Valle de Fuenfría. En él nace el arroyo de la Venta, que más tarde tomará el nombre de río Guadarrama, y que recorre gran parte de la Comunidad de Madrid.

El valle de la Fuenfría es la 'meca' para aquellas personas que disfrutan caminando por el monte, y un lugar de descanso y asueto de muchos madrileños, que durante generaciones han elegido este enclave para trabar su primer contacto con la Naturaleza. A lo largo del tiempo se han ido abriendo trochas y sendas que la Agencia de Medio Ambiente, a través de sus Senderos Guiados y Autoguiados, se encarga de mantener marcadas y utilizables todo el año.

El camino comienza en los aparcamientos de Majavilán, en las afueras de Cercedilla. Desde aquí, cruzando la calzada romana, llegamos al puente del Descalzo, en el que se encuentra la fuente de la Salud, y a escasos cien metros tomamos una pista que sale a la derecha, el camino Agromán. Esta pista pasa sobre dos arroyos, el de Navazuela y el de los Acebos, y finaliza en su cruce con la Vereda de Enmedio. Esta nueva senda asciende zigzagueando y atraviesa unos grandes bloques de granito, denominados 'Matagitanos', y una ancha pista forestal conocida como la 'Carretera de la República'.

Desde el Mirador de los Poetas es posible disfrutar de fenomenales vistas / Foto: SenderismoContinuando por esta pista, se llega a la Pradera de Navarrulaque, donde se encuentra la fuente de Aurrulaque y la obra escultórica de Pablo Maojo, dedicada a los primeros caminantes de la Sierra de Guadarrama. Si seguimos la pista forestal, alcanzaremos, en un camino jalonado por robles y pinos silvestres, así como por versos cincelados en las rocas, los Miradores de Vicente Aleixandre y Luis Rosales, desde donde es posible descubrir algún corzo campeando en las laderas durante los meses de invierno.

El Camino Schmid
También podemos tomar una vereda a la izquierda, el Camino Schmid, que es la excursión por antonomasia entre el Puerto de Navacerrada y el Valle de la Fuenfría, entre los frondosos pinares de Valsaín y Cercedilla, constituyendo una de las masas más importantes de pino silvestre del Sistema Central. Pasada la pradera de la Navalusilla, un claro que se abre en medio del bosque, este camino asciende zigzagueando hasta el Collado Ventoso, donde los fuertes vientos sólo permiten crecer piornos serranos y jabinos.

En este punto nos desviamos hacia la derecha, para ascender entre rocas por la Senda de los Alevines hasta la Pradera de Majalasna, un pequeño collado entre las dos primeras cumbres de Siete Picos, colonizada por las escasas especies de gramíneas que soportan las duras condiciones meteorológicas y en la que, en días despejados, es fácil contemplar el planeo de algún buitre en busca de alimento.

La Calzada Romana
Otra posibilidad que se nos ofrece es seguir el trazado de la calzada romana, que data del siglo I d.C. -en tiempos del emperador Vespasiano-, y que asciende al Puerto de la Fuenfría siguiendo el curso del río de la Venta. Se trata del tramo mejor conservado de esta calzada que unía Titulcia (localidad próxima a Aranjuez) con Segovia, atravesando la Sierra de Guadarrama.

La Calzada Romana supone un vestigio de tiempos remotos / Foto: SenderismoComo la calzada transcurre cercana a varios arroyos, es posible observar especies vegetales propias de zonas con una elevada humedad, como los tejos o los serbales, aparte del sotobosque propio de los pinares, compuesto por retamas, zarzas, helechos y rosales silvestres. El hecho de que se hayan creado grandes prados en la zona más baja del valle ha producido una notable transformación del paisaje, por lo que la vegetación original tan sólo subsiste en los márgenes de estos cursos de agua.

Partiendo del Puente del Descalzo, la calzada afronta una pendiente que llega hasta la Pradera de los Corralillos, donde su trazado se desdibuja algunos metros, volviendo a aparecer con el inicio de la pista forestal. La calzada gira hacia la izquierda, ofreciendo una hermosa imagen del Puente de Enmedio, sobre el arroyo de la Fuenfría, y comienza una pendiente muy acusada hasta llegar finalmente al Puerto, donde se puede enlazar con otras rutas verdes o seguir el trazado de la calzada hacia Valsaín.

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