Ruta: El Parque del Sureste
Una red de sendas que da a conocer los parajes relevantes de las riberas del Jarama y el Henares


Madrid.- Madrid
A pesar de su notable deterioro, el parque del Sureste presenta enclaves de gran belleza / Foto: El SotoSeis años después de aprobarse la Ley que protege el Parque del Sureste, pocos vecinos, incluso de las localidades de la ribera, conocen la riqueza ambiental que tienen a su alcance. Aún desde la modestia de un espacio natural muy deteriorado, este enclave encierra no pocas sorpresas para aquéllos que busquen rincones tranquilos para el paseo o la contemplación de especies de flora y fauna únicas en la región de Madrid.

Encontrar lugares tranquilos para pasear, senderos junto a lagunas donde identificar una vida silvestre que no se imaginaba, choperas con áreas recreativas donde pasar una tarde de domingo... todo ello contribuye a dar a conocer las posibilidades que ofrece el Parque del Sureste, un entorno protegido que posee una gran riqueza en animales y paisajes que es necesario conservar.

El Henares
El área recreativa de 'Las Islillas' acoge riberas y humedales a ambos lados del río Henares, en su tramo anterior a la confluencia con el Jarama. Se trata de uno de los lugares más frondosos del Parque, con el bosque de ribera mejor conservado de todo este espacio protegido. El punto de arranque de la vereda se sitúa en la entrada del área recreativa, cercana a la localidad de Mejorada del Campo. A través del camino principal se llega al antiguo paso sobre el río, donde se encuentra la laguna principal, que cuenta con un notable desarrollo de vegetación acuática (eneas y carrizos) y un bosque de ribera muy bien conservado, así como un observatorio de aves acuáticas, que representan el grupo de especies más importante de la zona.

La Vega del Jarama destaca por su abundante vegetación / Foto: El SotoSubiendo por la orilla izquierda del río se encuentra la toma de agua de la laguna, y algo más arriba se pueden observar las ruinas del antiguo ferrocarril de la Azucarera, que hasta los años 70 trasladaba parte de la producción agrícola de toda la Vega del Jarama. Desde la orilla opuesta también se puede iniciar un interesante recorrido hasta el humedal de Cerro Gordo, en San Fernando de Henares. Y así, entre sauces y chopos, se llega a la presa de Mejorada, que desagua en la laguna de El Raso, en Velilla de San Antonio. En el tramo superior de la presa existen unos interesantes cortados que conforman un paraje tranquilo y muy bien conservado.

Ribera del Jarama
El recorrido por los humedales de Velilla de San Antonio transcurre, en su mayor parte, al cobijo de las sombras que facilita el bosque de ribera del Jarama, uno de los ecosistemas más representativos del Parque del Sureste. Partiendo de la laguna de El Raso, una antigua gravera recuperada como zona recreativa ubicada junto al polígono industrial de Velilla de San Antonio, la ruta se dirige hacia el Oeste, bordeando el humedal a través del camino junto al río Jarama, y llega hasta las inmediaciones de la laguna del Picón de los Conejos.

Una de las vistas que se pueden observar desde las orillas de la laguna de El Picón / Foto: El SotoSiguiendo el camino de la ribera se alcanza la laguna principal de El Picón, una reserva protegida de aves acuáticas en la que es posible observar un amplio elenco de anátidas. La senda también está poblada de numerosos árboles autóctonos de esta zona del Jarama: chopos, sauces y fresnos. Al llegar a la curva del río se encuentran los cantiles de Rivas donde, si se aguarda en silencio, no será difícil descubrir la presencia de patos en la superficie del Jarama o la silueta de una rapaz posada en alguno de los árboles de la ribera. Se trata de una zona muy tranquila, con un silencio roto tan sólo por los graznidos de las chovas y el sonido de las chorreras que forma el Jarama en esta sector.

Continuando río arriba, nos topamos con una puerta que impide el paso, justo en el cruce con el camino principal de la planta de áridos que se puede observar a la derecha. A la izquierda se pueden adivinar los cortados, entre el denso bosque de ribera del Jarama. Pasado este obstáculo, aparecen dos pequeños humedales con una importante vegetación de ribera, y no lejos de allí se encuentran las ruinas de la antigua gravera, punto desde el que se tiene la mejor vista de la laguna de El Soto, una extensión de agua rodeada completamente de carrizo y espadaña, que se puede recorrer por la antigua senda perimetral. Entre esta laguna y el Jarama, la vista del río es de notable belleza, con una zona de fuertes chorreras.

Desde la zona de los cantiles y cortados yesíferos de Rivas, uno de los ecosistemas más singulares del Parque del Sureste, tras cruzar las vías del antiguo ferrocarril, se ofrece una vasta extensión de agua en la que enormes bandadas de gaviotas reidoras pasan los fríos meses de invierno. La recién construida línea de Metro y la autovía de Valencia recuerdan que la ajetreada vida de la metrópolis está tan sólo a un par de pasos. Ajenos a esta circunstancia, avanzamos por la orilla, teniendo en todo momento a nuestra izquierda los cortados, a través de una senda jalonada de cipreses, y nos vamos encontrando, sucesivamente, con los cuatro observatorios de aves con los que cuenta la laguna y con el Centro de Investigación, un lugar imprescindible para conocer al detalle toda la riqueza que alberga el Parque.

El tramo bajo del Manzanares
Una vez cruzado el puente que da acceso a la finca agrícola de Casa Eulogio, en las cercanías de Rivas-Pueblo, se toma el desvío de la izquierda, que se dirige a la Presa del Rey. En los dos primeros kilómetros, el paseo transcurre muy cerca del cantil, en cuyas paredes de yeso y caliza existen un gran número de oquedades en las que encuentran cobijo algunas de las especies más emblemáticas del Parque Regional del Sureste. Los cortados de la Marañosa y la ribera del Manzanares están considerados como el auténtico corazón del Parque, pues albergan una gran densidad de vida silvestre, constituyendo una especie de oasis que da cobijo a diversas plantas y animales.

Tras la cerrada curva que forma la cuña de cantiles se vuelve a divisar el Manzanares y un denso bosque de ribera bien conservado que se confunde con el del Jarama, río que transcurre en paralelo al primero. Las cunetas de la derecha ascienden hasta la masa reforestada de La Marañosa, una zona en la que sobreviven ejemplares de gato montés y jabalí, y una interesante variedad de especies vegetales que pone en duda la aparente pobreza de estos suelos. Y así se llega a la Presa del Rey, que pone punto y final al viaje. Desde allí se pueden contemplar la Acequia Real, que traslada agua hasta las áreas agrícolas de San Martín de la Vega y Ciempozuelos, y el lago principal de la finca de El Porcal.

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