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Madrid,
02/01/2006. EP
Varias empresas proyectan la construcción
en la Comunidad de Madrid de cuatro plantas de biocarburantes,
una energía renovable que está destinada al sector
transporte que consume más del cincuenta por ciento de la energía
de la región. Entre los proyectos destacan los del grupo Saria
y el grupo Garnova que han llegado a un acuerdo para la construcción
y explotación de una planta
de fabricación industrial de biodiesel en la región
madrileña. Por su parte, la empresa
Becco España construirá en España dos plantas
de biodiesel, una de ellas en la Comunidad de Madrid.
El Plan Energético de la Comunidad de Madrid da
prioridad al uso de energías renovables como la biomasa, la
eólica, los residuos sólidos, y los biocarburantes de forma
que prevé duplicar anualmente la energía generada por este tipo
de fuentes energéticas con las que se pretende llegar a producir
en 2012 unas 400.000 tep (toneladas equivalente de petróleo
al año). Entre las energías renovables que se intentan potenciar
merecen especial atención los biocarburantes ya que están destinados
al sector transporte que consume más del 50 por ciento de la
energía de la región. El biodiesel es un combustible limpio,
y una energía renovable, que puede ser utilizado al cien por
cien en lugar del diesel o ser mezclado con este mismo en proporciones
variables con todas las garantías para el motor. Su utilización
conlleva importante ventajas medioambientales al permitir la
reducción en la emisión de compuestos de azufre, partículas
en suspensión y dióxido de carbono.
Éstos son algunos de los motivos que han
llevado a varias empresas a localizar en la Comunidad de Madrid
varias plantas de fabricación de biocarburantes. Entre los proyectos
destacan los previstos por el grupo Saria y el grupo Garnova
los cuales han llegado a un acuerdo para la construcción y explotación
de una planta de fabricación
industrial de biodiesel en la Comunidad de Madrid a partir de
todo tipo de grasas y aceites, que se comercializará a flotas
de servicios públicos y empresas de transportes, así como a
operadores petrolíferos para su distribución directa al consumidor
en estaciones de servicio. El proyecto, con una producción estimada
de 50.000 toneladas /año y una inversión de casi 20 millones
de euros, se enmarca dentro de la estrategia de desarrollo europeo
en el sector de biocarburantes del grupo Saria, presente en
España a través de su filial Dimargrasa dedicada al tratamiento
de subproductos cárnicos y producción de grasas animales en
Arganda del Rey.
Asimismo
la empresa Becco España, participada mayoritariamente
por el fondo de inversión americano Giuliani-Sage Capital cuyo
representante local en España es Interdin Corporate Advisory,
ha previsto la construcción en España de dos plantas de
biodiesel, una de ellas en la Comunidad de Madrid. En total,
y según han confirmado fuentes de la Consejería de Economía
e Innovación Tecnológica, "va a haber cuatro plantas de
biocarburantes en la región madrileña", aunque
no han querido especificar cuáles son las empresas que
van a construir las dos restantes así como la ubicación
de todas ellas.
Derivados del petróleo
Aunque inicialmente el sector contempla la producción de
biocarburantes mediante la utilización de aceites usados como
materia prima, el Plan Energético de la Comunidad de Madrid
considera que la utilización de aceites vegetales producidos
mediante cultivos específicos (Cardo o girasol) podrán complementar
las necesidades de materia prima, llegando a la fabricación
de 4.000 tep/año de biodiesel. La Comunidad de Madrid cuenta
con un potencial relevante de fuentes energéticas renovables,
que no ha logrado aún alcanzar un grado de aprovechamiento suficiente,
a pesar de ser una región netamente consumidora de energía.
El recurso energético más utilizado son los derivados
del petróleo debido principalmente al alto consumo de este tipo
de energía en el sector del transporte. En la economía madrileña,
éste es el sector principal de consumo y supone más del cincuenta
por ciento de la demanda final de energía de la Comunidad de
Madrid, aunque en este sector se debe tener en cuenta la gran
incidencia del denominado "efecto Barajas", que conlleva un
enorme gasto de queroseno de aviación, seguido del sector residencial
ya que las familias madrileñas consumen cerca de 2,5 millones
de toneladas equivalente de petróleo al año.
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