Ramón Sánchez López
Director general de Calidad y Evaluación Medioambiental
"Nuestro próximo reto será gestionar nuevos residuos como los eléctricos y electrónicos"

Madrid, 22/09/06. Elena Delgado
Fotos: Nacho H. de Alba

Responsable de la calidad medioambiental de Madrid, donde la limpieza urbana y la recogida de residuos juegan un papel primordial, Ramón Sánchez repasa en esta entrevista las necesidades de la capital en la materia así como las aspiraciones y los retos de futuro, entre los que destaca el de plantearse a corto plazo las necesidades de gestión de nuevos residuos como los eléctricos y electrónicos. Sánchez ve en los chicles, las heces de perro y el abandono de los embalajes en la vía, los peores enemigos del servicio de limpieza y asegura que Madrid se plantea espaciar la recogida a domicilio de la bolsa amarilla, ahora diaria.

¿Si tuviera que elegir la peor basura en nuestras calles, ¿con cuál se quedaría?
Hay tres tipos de residuos problemáticos: los restos caninos, que viene derivado de una falta de responsabilidad de los dueños y que no se resuelve totalmente con dotar las calles de más sanecanes, porque no se usan. Luego están los chicles que son un horror porque en función del tipo de pavimento pasan a forman parte de él y no se puede quitar su rastro. Luego hay una cosa que es lo que puede dar sensación de que la limpieza no es eficiente y es la mala presentación de residuos en la calle. Puede estar todo muy pulcro pero si alguien deja cuatro embalajes en la acera y una bolsa de basura a los pies del contenedor, todo se va al traste. En este sentido llevamos un tiempo haciendo estudios para mejorar la calidad con parámetros como el Índice de Ensuciamiento del 1 al 10 para poder cuantificar algo que podría ser subjetivo de cara a nuestro propio control y al de las empresas adjudicatarias, a las que se le podrá decir "tienes un índice cuatro en tal acera", en lugar de decirle que tiene la calle sucia, que no es algo tan objetivo.

¿Cuántos recursos dedica el Ayuntamiento a la limpieza viaria?
Casi 7.000 personas y 207 millones de presupuesto. Somos una de las ciudades que más recursos dedica a la limpieza de las calles, más las zonas verdes de los PAUs, y desde hace poco en Ciudad Lineal también hemos incluido las zonas ajardinadas. Esto es un experimento que podríamos extender a otros barrios porque tiene la ventaja de optimizar recorridos, homogeneizar equipos, te permite un control y una previsión de limpieza mejor.

Madrid es una de las pocas ciudades que hace recogida de basura a domicilio. ¿Es más eficaz para que los ciudadanos hagan una separación más eficiente?
El nivel de separación no está afectado y el esfuerzo personal es el mismo tanto en la recogida de los cubos de cada portal como en la recogida de contenedores de calle. Si bien es cierto que el tener el contenedor en casa requiere ser más ordenado porque tienes unas horas determinadas para tirar la bolsa. En Madrid entre el 50 y el 55 por ciento tiene recogida domicilaria y el resto, recogida de aportación. El primero es más limpio, ofrece mayor comodidad al ciudadano, permite tener las calles más ordenadas y lo que sí exige es una mayor disciplina en la presentación y retirada del contenedor. El de vía pública para envases requiere unas condiciones distintas como espacio para colocarlo y, desde el punto de vista de la limpieza de la calle, es peor ya que en torno a los contenedores es difícil controlar la suciedad.

¿Por qué en Madrid los contenedores no se soterran?
Tenemos un par de experiencias en el distrito Centro y en Fuencarral y no son buenas. Es una opción menos ágil y versátil ante una mala operación. Si el vecino deja la bolsa mal puesta o se produce un atasco es mucho menos ágil y más complicado. El Ayuntamiento no se lo plantea.

¿Y qué opinión le merece la recogida neumática?
Se está extendiendo mucho y tiene ventajas como que no existe contenerización en vía pública pero requiere una gran infraestructura de acometidas a cada vivienda y toda la red de tuberías subterránea lo que supone una inversión muy fuerte. Además requiere un mantenimiento exquisito por un posible atasco o por rotura de bolsa. Mi opinión es que es menos flexible y aunque lo hemos estudiado, comparándolo con nivel de coste y eficiencia con nuestro sistema, en estos momentos no nos lo planteamos. En el futuro no lo sé porque depende de cómo evolucione el coste del combustible o de la mano de obra. En Madrid estamos satisfechos con la recogida que hacemos, con una cantidad del orden de más de un millón de toneladas al año, con algunas incidencias puntales por el tráfico o causas muy concretas pero en general es muy efectiva.

¿Se puede considerar como un lujo que la recogida de basuras sea diaria?
Recogemos a diario excepto los días 24 y 31, lo que supone más que un lujo un factor de excelencia en la limpieza. Hay muy poquitas ciudades en toda la UE donde se haga. La recogida normal son dos o tres días en semana, es algo que no va a cambiar. El papel y el vidrio se recoge en función de la frecuencia de llenado. El papel se recoge una media de dos veces por semana y el vidrio una vez cada siete o diez días. Pero si son zonas industriales, un colegio público o los entornos de bares, entonces aumenta la frecuencia. En este sentido llevamos año y medio con una experiencia piloto por la que hemos dotado a varios locales de ocio de unos contenedores que, con unos muelles, facilitan el vertido de un gran número de envases de vidrio a la vez en el iglú de la calle. Gracias a él en las zonas en las que lo tenemos puesto (Santiago Bernabeu y Huertas-Plaza de Santa Ana) se ha incrementado la recogida un 40 por ciento.

¿Es necesaria la recogida diaria de la bolsa amarilla?
Es diaria porque nos parecía una complicación pedirle al ciudadano que saque la basura todos los días y los envases ciertos días de la semana, es por ello que se decidió recoger también a diario, porque además el volumen de la bolsa es mayor y por tanto ocupa más espacio. Solamente en el distrito Centro, por las características de sus casas donde muchas no permiten un sengundo cubo, se hicieron torres en vías pública con cartón, vidrio y envases, y entonces la recogida no se hace todos los días. Pero sí le digo que a medio plazo nos deberíamos plantear que la recogida de envases en la contenerización de calle se hiciera de forma más espaciada. De momento estamos haciendo estudios y análisis sobre la recogida, su eficiencia, el grado de llenado de los contenedores cuando se recogen. Podríamos planteárnoslo a medio plazo.

¿Está satisfecho con la respuesta de los ciudadanos a los puntos limpios fijos?
Estas instalaciones tienen tradición pues comenzaron a funcionar a principios de los 90. Hoy día ya hay 13 y estamos construyendo otro en San Blas, mientras que el de Moratalaz está en fase de licitación y a punto de ser adjudicado. También estudiamos hacer uno en Tetuán y otro en Moncloa-Aravaca y, al margen de los distritos queremos firmar un convenio con la Universidad Autónoma para hacer otro en las instalaciones de Cantoblanco. La aspiración es tener un punto limpio por distrito aunque la dificultad es el suelo. En cualquier caso, a medida que se acerca al ciudadano se conoce más y se sabe más y también gracias a que se está ampliando la tipología de residuos admisibles su grado de aceptación es cada vez mejor. Lo que sí ha sido lento de introducir son los puntos limpios móviles, suponemos que por la disciplina horaria que le supone al vecino.

¿Cuáles son los retos de su área para el futuro?
Mirando al futuro tendremos que irnos adecuando a las necesidades de los nuevos residuos, como los eléctricos y los electrónicos. Es algo que hace cuatro años no se daba y ahora sí y mucho. Cómo, no lo sé. Quizá a través de sistemas intgrados de gestión, con convenios con ellos. Y es que el pensar que la limpieza es sólo el barrendero o la recogida de la basura es muy erróneo.