Luis Miguel Domínguez
Creador de un refugio para especies exóticas abandonadas
"El Exotarium busca concienciar a la sociedad de que un animal exótico no es un juguete"

Luis Miguel Domínguez en el Exotarium/Foto:Javier Prieto HerreroMadrid. Miguel Ángel Medina
Los españoles somos bastante irresponsables a la hora de tratar a los animales exóticos, puesto que compramos muchos y con desconocimiento, y abandonamos a buena parte de ellos. Por eso, el naturalista Luis Miguel Domínguez se ha propuesto abrir un centro que acoja a estas especies cuando son abandonadas o decomisadas en las aduanas. El Exotarium, que ya cuenta con más de 500 ejemplares, abrirá sus puertas en febrero en Titulcia (Madrid) con una vocación conservacionista con las especies y educativa con la sociedad.

¿Qué es el Exotarium?
Es un centro de acogida para animales exóticos abandonados o confiscados por la Policía. Es también el primer centro con vocación de educar a la sociedad sobre lo que significa la lacra del comercio de especies en peligro de extinción. Pero también es un lugar visitable donde las familias pueden pasar un día agradabe.

Domínguez en su refugio de Titulcia, con una iguana/Foto:Javier Prieto Herrero¿Cuál es la diferencia con un zoo?
La principal es el mensaje, porque no nos importa tanto la exhibición de estos animales, aunque se trate de ejemplares muy bonitos, sino más bien el mensaje que aportan éstos a los visitantes. Queremos que la gente sepa que una mascota exótica es un problema para las personas que las compran y para la naturaleza, porque la mayoría son especies en peligro de extinción y se estima que por cada animal exótico que llega al mercado mueren nueve en la captura o por el camino. Por otro lado, hay zoos que acogen a animales incautados, por ejemplo el de Casa de Campo, pero nunca se plantean la exhibición de animales con una historia detrás. España firmó en 1986 el Convenio de Washington, que regula el comercio con especies exóticas de animales y plantas, y en este tratado aparece la figura de un centro de rescate como éste. Un centro de estas características aquí no existe, y Exotarium viene a cubrir ese hueco.

¿Cómo se mantiene este refugio?
Hoy es totalmente privado y depende de mí y de mis circunstancias personales. Nos ayuda la Fundación Biodiversidad, que depende de Medio Ambiente, pero la única manera de sacarlo adelante es rentabilizar la taquilla cuando lo abramos, en febrero. Si no, no podremos mantener a las diez personas que trabajan en el centro. También estamos buscando patrocinadores.

¿Falta compromiso de las Administraciones?
, absolutamente. He estado a punto de abandonar este proyecto en muchas ocasiones desde que embarqué en él, hace tres años. De hecho, estoy al borde de un ataque de nervios y me siento muy solo. Por suerte, tengo el apoyo de mucha gente.

Una serpiente del Exotarium/Foto:Javier Prieto Herrero¿A dónde iban hasta ahora los animales exóticos decomisados, por ejemplo, en Barajas?
Se reparten por diferentes zoos, aunque en ocasiones su fin era bastante desconocido. Hay que tener en cuenta que la mayoría de estos animales pertenecen a especies imposibles de devolver a la naturaleza. Por eso creo que hay que afrontar el problema de raíz, y esta raíz es la comercialización de especies exóticas. El Exotarium quiere llamar a la sociedad para equilibar la balanza de esta locura, porque hoy en día se pueden comprar especies exóticas de forma casi legal o, al menos, muy fácil.

Uno de los objetivos de este refugio es transmitir un mensaje claro de lo que supone el comercio con especies protegidas. ¿Cuáles son las consecuencias de comprar este tipo de especies?
El tráfico ilegal de animales exóticos es el segundo movimiento económico ilegal del mundo, sólo por detrás del tráfico de armas y por delante del narcotráfico. Además, España es el país de la Unión Europea que más mascotas abandona, unas 200.000 al año, y entre ellas hay muchas exóticas. Vivimos en un país irresponsable.

¿No estamos concienciados entonces de lo que supone el tráfico de este tipo de animales?
Para nada; este país está embobado por las leyes del mercado, que parecen las únicas. Tiene una mirada superficial, porque el animal se ve como un mero bien de consumo, no como un ser vivo que, desde que lo compramos, depende de nosotros.

Un reptil del Exotarium/Foto:Javier Prieto Herrero¿Qué tipo de animales van a parar al Exotarium?
Sobre todo reptiles, porque la fiebre de compra por estos animales es muy grande. Hay iguanas, serpientes y muchos otros tipos de reptiles.

¿Y cómo llegan estas especies al refugio?
A veces, de manera curiosa. Por ejemplo, una de las 50 serpientes pitón que tenemos vivía en una casa, encerrada en una habitación a la que la familia no se atrevía a entrar porque la serpiente había crecido hasta alcanzar los cuatro metros. Tenemos también dos perritos de la pradera que se escaparon tras ser comprados y vivieron un año entero detrás de un armario, porque su dueña no tenía valor para sacarlos. Todos estos animales tienen una historia detrás y sufren mucho. Y eso ocurre por falta de sensibilidad y, sobre todo, por desconocimiento.

Luis Miguel Domínguez sostiene una mofeta/Foto:Javier Prieto Herrero¿Cuándo se pone en marcha el Exotarium?
Abriremos en febrero en el pueblo de Titulcia, a 30 minutos en coche de la Puerta del Sol. Queremos que sea un espacio agradable para que las familias, o los grupos que vengan de los colegios, pasen un buen día.

¿Por qué Titulcia?
Pues porque allí adquirí un antiguo zoo hace tres años y monté esta aventura con tintes conservacionistas, porque hoy en día la mera observación de animales está obsoleta. Además, el lugar está en mitad del campo, en el Parque del Sureste, en un entorno muy bonito.

¿Y por qué inició este proyecto?
Porque le debo mucho a la naturaleza y éste es mi homenaje. La naturaleza me ha aportado mucho y yo quiero contribuir a salvarla. Me da pena verla robada, por eso quiero poner mi granito de arena, porque soy naturalista antes que fraile.