Madrid,
13/01/2006. Elena Delgado
Fotos: Juan Luis Jaén
El nudo de la A3 es el comienzo del 'supertúnel'
que, una vez acabadas las obras de la M-30, se convertirá
en el más largo de Madrid con diferencia. Unos 10 kilómetros
de subterráneo unirán bajo tierra las proximidades
de la Plaza de Conde de Casal con la carretera de Extremadura,
un proyecto que se inicia con los dos primeros túneles
en el enlace de la M-30 con la carretera de Valencia, al que
sigue el bypass sur. Los de la A-3 evitarán entrar
a la ciudad a los cientos de vehículos procedentes
de la carretera Valencia o de la M-30 que quieran enlazar
indistintamente con estas vías.
Como una oruga, la obra de la M-30 se va haciendo
paso por las profundidades de la ciudad. Gigantescas galerías,
túneles bajo otros túneles, subterráneos
que sortean inmensos colectores por los que podría desfilar
un ejército. En definitiva, poderosos agujeros
oscuros que se convertirán dentro de unos meses en la
clave de la remodelación de la vía. Lo que será
el 'supertúnel' de la M-30 y que permitirá cruzar
Madrid desde la carretera de Valencia hasta la N-V bajo tierra
se inicia en el enlace de la A-3, constituyendo la quinta actuación
de Calle 30 en el Arco Este y una costosa obra de 160 millones
de euros. Dos túneles, uno de salida de Madrid y otro
de entrada, y de 500 y 1.200 metros respectivamente, serán
el remedio a las congestiones diarias de tráfico que
se concentran desde la entrada a la M-30 Norte y M-30 Sur de
todos aquellos vehículos procedentes de la carretera
de Valencia y que salen de la capital cuyas repercusiones afectan
a la misma Avenida del Mediterráneo y a la plaza de Conde
de Casal. La obra en marcha es "el único remedio
posible a los problemáticos enlaces concebidos hace años
y ya obsoletos", dicen los ingenieros responsables del
proyecto.
La constructora Sacyr, adjudicataria de este tramo,
trabaja las 24 horas del día desde octubre de 2004 para
finalizar la obra en tiempo récord. Aunque el plazo previsto
de ejecución era de 24 meses "acabaremos antes",
dicen sus responsables, sobre todo en lo que respecta al primer
subterráneo, que ellos denominan 'tunel 1' y que estará
finalizado a principios de abril. El segundo y más largo
tendrá que esperar hasta junio para ver lsu conclusión
y, aún más, puesto que su apertura deberá
coincidir con la del bypass sur, un proyecto que unirá
bajo tierra la avenida del Mediterráneo en las inmediaciones
del actual enlace con el paseo de Santa María de la Cabeza.
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El primero de los dos pasos permitirá enlazar
la M-30 desde el norte directamente con la A-3 a través
de 500 metros de subterráneo, eliminando definitivamente
la entrada que obligaba a los vehículos a subir por la
calle Hermanos Fernández Shaw hasta la plaza Conde de
Casal, ya en el corazón urbano, para desde allí
conectar con la carretera de Valencia. "Era un enlace que
había que eliminar a toda costa ante la problemática
de tener de enviar a los coches a la ciudad", aseguran
los técnicos de Sacyr. Totalmente excavado ya, máquinas
y operarios trabajan en su interior dándole un aspecto
vital y equipándolo de todas las instalaciones necesarias.
Mientras, el túnel parejo es aún
un enlace sin final. Un imponente muro de tierra se levanta
en la oscuridad ante los focos que iluminan el traqueteo de
las excavadoras, las cuales ya han recorrido más de medio
kilómetro bajo tierra y se afanan aún por acabar
el agujero, un trabajo delicado y largo que se complica con
el cruce de ambos subterráneos en un aspa en el que el
segundo túnel deberá salvar, aún más
hundido, al primero. Para ello una vez colocados los pilotes
y las losas se necesita una inmensa galería para colocar
las losas intermedias y seguir así rascando las entrañas
de Madrid hacia las profundidades, buscando la salida de la
A-3. Este es el estado actual de este subterráneo que
engullirá a los vehículos procecentes de Valencia
para llevarlos hasta la M-30 Sur.
A
pesar de la laboriosidad de esta obra, Sacyr ha logrado reducir
el presupuesto inicial de más de 170 millones de euros
en un seis por ciento. Y todo gracias a que ha cambiado el método
de excavación de los túneles. "El proyecto
original preveía utilizar el método alemán
que precisa una excavación manual", explica Mercedes
Jack, ingeniera de la dirección de obras de Calle 30.
Esta fórmula ha reconvertido a muchos mineros del norte
de España que ahora se dedican a hacer subterráneos
en Madrid, según afirma. Jack reconoce que el método
es uno de los más seguros, a diferencia del austríaco,
prohibido en la Comunidad de Madrid y que se utilizaba en las
obras del Metro de Barcelona cuando se produjo el hundimiento
en el barrio del Carmelo. Sin embargo, al abrigo de los cortes
de tráfico y los desvíos obligados por las obras
del cercano bypass se decidió cambiar la fórmula
y excavar al descubierto con pantallas y losas de cubierta,
un método más "engorroso" para la vida
de la ciudad pero más barato y más rápido,
explican los técnicos de Sacyr.
La inmensidad de los
colectores
La excavación de los túneles no sólo ha
significado ahondar en las profundidades sino también
desviar los grandes colectores de aguas residuales y de servicios
que habitan bajo la M-30. "Eso ya es de por sí una
gran obra porque hay que hacer nuevas galerías de un
tamaño desorbitado para reconducir estas vías
de agua, luz, gas y otros servicios", reconoce Mercedes
Jack. Además, gracias a esta obra, el puente de la Lira
-que une la A-3 con la M-30 Sur-, cuyo futuro era la demolición,
será transformado, a petición de los vecinos,
en un paso peatonal con un carril bici mientras que los aledaños
de Conde de Casal en los márgenes de la carretera de
Valencia se convertirán en parques y zonas ajardinadas
con un total de 85.000 metros cuadrados de áreas verdes.
Técnicos
e ingenieros no se cansan en alabar los equipamientos de los
que estarán dotados los dos túneles que pretenden
ser "los más seguros del mundo", asegura Jack.
Desde los sistemas de ventilación que impulsarán
el aire de fuera y absorberán el de dentro, pasando por
las salidas de emergencia, los detectores de opacidad, de oxígeno
y dióxido de carbono, las dos tuberías de irrigación,
las cámaras de televisión cada 30 o 60 metros,
la megafonía o los sistemas de detección de incendios.
Todo para evitar cualquier tragedia. Además estarán
dotados de un cuarto técnico informatizado que controlará
todas estas instalaciones y desde un nuevo centro de control
del Ayuntamiento que centralizá la seguridad de toda
la -30. "Para su próxima construcción y puesta
en marcha hemos dedicado horas de reuniones con bomberos y demás
cuerpos de seguridad para que todo funcione a la perfección",
concluye la ingeniera.
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