Madrid, 06/05/2005. Miguel Ángel Medina
Fotos: Gonzalo Arroyo
"La
flor que amas no corre peligro, dibujaré una armadura
para ella", le dice Antoine Saint-Exupéry al Principito
en el famoso libro homónimo. Y eso quiere ser el proyecto
de Lucas Galán y Roberto Fernández: una armadura
para las flores que se vendan en la plaza de Tirso de Molina
cuando el Consistorio remodele el entorno. El proyecto está
concebido como una estructura sólida pero que no olvida
la estética. El estudio de arquitectura de estos
dos jóvenes, Galán/Lubascher Arquitectos, ganó
el concurso para diseñar los puestos de flores que adornaran
el futuro Mercado de las Flores de Tirso de Molina.
¿Qué es hoy la plaza de Tirso
de Molina?
Lucas Galán: Creo que es un emplazamiento que se
ha ido deteriorando paulatinamente, presenta un aspecto inhóspito.
En mi opinión, esta plaza ha perdido la función
para la que fue diseñada, porque una plaza debe servir
como espacio público de reunión, y creo que ni
mucho menos cumple este cometido. La degradación no permite
que la gente tome este espacio como suyo y lo use.
¿Qué
problemas tiene?
Roberto Fernández: Se ha convertido en zona de descarga,
sirve para el paso de coches, de camiones, quizá éste
es su principal problema, es una especie de isla urbana entre
vehículos. Además, está también
la cuestión del deterioro de los accesos y del mobiliario
público.
¿Era entonces necesario un proyecto
como el Mercado de las Flores?
L.G: A nuestro modo de ver sí, pues se trata de un
lugar muy devaluado que necesita un impulso para volver a convertirse
en un verdadero espacio público. Además, con los
puestos de flores va a ganar muchos alicientes, va a ser un
lugar muy bonito para pasear.
¿Cómo es el diseño de
estos nuevos puestos?
R.F: Son unos cubos con unas medidas concretas, tres metros
por tres metros, que es lo que pedían las bases. Nuestra
propuesta consiste en que estos cubos son como una escalera,
una especie de grada que sirve para exponer las flores, de forma
que es muy fácil verlas. Tiene un gran portón
que se abre y que, por su parte posterior, es también
una grada, de forma que cuando está abierto parece una
gran escalera llena de flores.
L.G: El cerramiento exterior es de lamas de madera, lo que encaja
perfectamente con lo que se pedía en el concurso público,
que buscaba un carácter natural en los puestos. Además,
estas láminas pueden teñirse para permitir distintos
colores, pero manteniendo un diálogo entre los distintos
puestos, se puede decir que hay una unidad.
R.F: Cada puesto está elevado sobre el suelo para que
no sea tan agresivo sobre el entorno, tiene una estructura que
sujeta el interior de acero galvanizado. Nuestra idea es que
estos puestos se conciben como una estructura fuerte, dura,
que cuando se abran sirvan para exponer las flores de una forma
bonita y que, cuando se cierren, guarden las plantas en su interior
como un tesoro, dejando ver una flor por una pequeña
ventana como idea de lo que se esconde dentro.
¿Qué
se ha tenido en cuenta para hacer este proyecto?
L.G: El puesto se adecua perfectamente a las bases del concurso,
pero obviamente hay mucho del diseño que sale de nuestra
creatividad.
R.F: Nosotros tuvimos que tener en cuenta las pautas específicas
para los puestos de flores, como, por ejemplo, el tamaño
y el coste, pero luego es cosa nuestra ofrecer la idea de exponer
las flores de manera diferente. De hecho, no había muchos
condicionantes más allá de las dimensiones exactas
de los cubos, por lo que está claro que lo demás
es todo nuestro.
¿Cómo valoran la remodelación
de Tirso de Molina?
L.G: Se trata de una obra que se encuadra dentro de una
larga lista de actuaciones encargadas de conseguir una regeneración
urbana. Dentro de estas obras podríab considerarse como
muy importantes el monumento a las víctimas del 11-M,
también el nuevo Ayuntamiento que se va a instalar en
Cibeles, y quizá otros.
R.F: creo que nuestro proyecto es el que más llama la
atención, y no por lo grande o importante, sino por lo
vistoso. Aunque se trate de una obra pequeña, creo que
a la gente le resulta curiosa, y además va a suponer
un cambio en el entorno de la ciudad, y Madrid va a contar con
un mercado de las flores muy moderno.
¿Cuándo
podremos comprar en este mercado?
R.F: Durante este verano comienzan las obras en la plaza,
la rehabilitación del entorno urbano que van a llevar
a cabo otros arquitectos. Nuestros puestos de flores se pondrán
un poco más adelante, pero yo creo que el cambio total
de la plaza puede estar acabado en primavera.
L.G: En ese momento, Tirso de Molina tendrá entre 15
y 20 puestos de flores que convertirán la plaza, de nuevo,
en un espacio realmente público. Nosotros preferimos
que sean 15 puestos, el proyecto está pensado así,
pero eso lo tendrán que decidir finalmente los arquitectos
encargados de diseñar el entorno de la plaza.
¿Por qué creen que se ha apostado
por un mercado de las flores"
R.F: No lo tengo muy claro, supongo que porque Madrid es
una gran ciudad y como tal quiere parecerse a otras grandes
ciudades de Europa. En la actualidad, Madrid es quizá
la única capital europea que no tiene un mercado de estas
características y a mí me parece necesario que
lo tenga, y creo que al Ayuntamiento también.
¿Esta plaza puede convertirse, como
ha dicho el alcalde, en un "elemento identificador de la
ciudad"?
L.G: La singularidad del proyecto hace que trascienda la
imagen de la ciudad, porque va a ser algo nuevo. Se trata de
puesto de flores hechos en exclusiva para Madrid, por lo que
si gustan a la gente los va a identificar pronto con la ciudad
donde se ubican.
R.F: El mercado de las flores será un nuevo ámbito
al que no estamos acostumbrados aquí, habrá que
ver cómo es la acogida de la gente. Pero apostamos a
que se va a convertir en una seña de identidad de la
ciudad.
¿Qué
otros proyectos van a salir de su estudio de arquitectura próximamente?
L.G: Hace poco nos presentamos a un concurso de movilidad
urbana, "Madrid Diseña", y solicitamos el diseño
de distintos elementos del mobiliario urbano de Madrid. Conseguimos
ganar el concurso para diseñar los futuros bancos de
la ciudad junto con otra empresa llamada DAE.
R.F: Los nuevos bancos que hemos diseñado van a ser elementos
que amplían el ámbito de uso de los asientos normales,
están pensados para más cosas que para sentarse,
también servirán para tumbarse, apoyarse encima,
etc. Son bastante diferentes a los que hemos visto hasta la
actualidad.
¿Van a presentarse a más concursos
públicos?
L.G: No, no, porque nos hemos presentado a dos y los hemos
ganado, y ahora tenemos que volcarnos con estos proyectos. Queremos
hacerlos muy bien, porque ganar concursos públicos es
una oportunidad única para que dos arquitectos tan poco
conocidos como nosotros podamos darnos conocer.
R.F: Hemos tenido mucha suerte con estos concursos; ha sido
llegar y besar el santo. Y ahora estamos volcados con cada uno
de ellos, con su largo proceso de ejecución, y le estamos
poniendo mucha dedicación.
L.G: Eso sí, más adelante nos encantaría
presentarnos a otros concursos, y nos gustaría realizar
el proyecto de cualquiera de las grandes obras que se van a
realizar en Madrid en los próximos años.
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