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Madrid, 01/04/2005. Cristina Expósito
Fotos: Juan Luis Jaén
Los
primeros moradores del PAU de Carabanchel llegaron al nuevo
barrio hace un año. Desde entonces se han entregado 3.611
licencias de primera ocupación de las 11.350 previstas.
El nuevo desarrollo urbano cambia su fisonomía día
a día y en los últimos meses los nuevos residentes,
tras una intensa movilización vecinal, han conseguido
algunos logros importantes, como una estación de metro
en el corazón del PAU, cuyas obras ya han comenzado,
o que se inicie la construcción del primer colegio público
del barrio. Sin embargo, aún quedan en el tintero importantes
objetivos para los vecinos como frenar el desdoblamiento del
la M-40 a su paso por el PAU o que se agilice la construcción
de servicios básicos como un centro de salud.
Ya
están abiertos un bar, varias farmacias, dos videoclubs,
una tienda de baños y cocinas y multitud de sucursales
bancarias. La vida de barrio poco a poco florece en el PAU de
Carabanchel, uno de los más avanzados desarollos urbanos
de la ciudad, tras el de Sanchinarro, en este último
se han entregado ya 4.243 licencias de primera ocupación,
de las 13.569 previstas. Desde que se entregaron las primeras
viviendas en el PAU de Carabanchel ha pasado un año y
el perfil del barrio ha cambiado considerablemente. En el año
1997 salieron a la venta las primeras viviendas y siete años
más tarde, tras la larguísima espera de los compradores
pioneros, el barrio es una realidad. Sin embargo, los vecinos
del PAU deben todavía sufrir las incomodidades de una
zona residencial nacida de la nada.
El
PAU de Carabanchel se vertebra en torno a un eje principal que
discurre en paralelo a la M-40: la importante avenida de la
Peseta. A lo largo de esta vía principal y en en dirección
a Aluche, circula el SE, el Servicio Especial de la EMT, el
único autobús que cubre el nuevo desarrollo urbano
y que aún carece de número y de un recorrido definitivo.
Algunos vecinos se quejan de aislamiento, sobre todo por las
noches, ya que no existe servicio nocturno. Pero, a pesar de
la precariedad de los actuales transportes, los habitantes del
PAU se felicitan por uno de los mayores logros conseguidos por
el movimiento vecinal surgido en el PAU: el metro. Entre las
promesas electorales de Esperanza Aguirre no figuraba que la
línea 11 del suburbano tuviera una parada en el corazón
del PAU, lo que suponía que se iba a convertir en el
único desarrollo urbano de Madrid sin metro. La movilización
de la Plataforma PAU de Carabanchel, que surgió a través
de un foro de Internet y se adhirió finalmente a la Asociación
de Vecinos de Carabanchel Alto, consiguió arrancar a
la presidenta regional el compromiso de llevar el metro al barrio.
Hoy las obras ya han comenzado y los miembros de la asociación
esperan que concluyan antes de 2007.
"Estamos
orgullosos de habernos unido para reclamar el metro y que lo
hayamos conseguido", explica Roberto Rodriguez, quien recuerda
además que otra de las reivindicaciones de la Plataforma
era la construcción inmediata de un colegio público.
Otra victoria, ya que las obras han comenzado. Sin embargo,
a pesar de los avances no todo está hecho. "Uno
de los problemas que más nos preocupan es el proyecto
de desdoblamiento de la M-40, contra el que hemos alegado",
explica Rodriguez. A lo largo de esta vía rápida
había programado un Parque Lineal de cuatro kilómetros
de longitud y 100 metros de ancho que aislaba las viviendas
de la carretera, pero la salida de la M-45 se comió la
mitad del ancho del parque
y la ampliación de la M-40 amenaza con comerse la otra
mitad. "El Ayuntamiento ha realizado estudios acústicos
que concluyen que las viviendas más cercanas a la carretera
soportan 20 decibelios más de lo permitido por la Ordenanza
del Ruido", asegura el miembro de la Platafoma. Además
el Consistorio aborda en la actualidad otro análisis
de la contaminación ambiental que producen las vías
rápidas situadas junto al PAU.
Aunque
está previsto que se construya un Centro de Salud y un
gran polideportivo, pero los vecinos se preguntan cuándo
podrán dusfrutarlos. "Cada vez somos más
los que vivimos en el PAU y tenemos que acudir a los servicios
sanitarios de Carabanchel Alto, que ya están muy saturados",
explica Roberto Rodriguez. Otros pequeños problemas surgen
fruto de l convivencia enyre los primeros ciudadanos y las obras.
Otros vecinos se quejan de la falta de comercios de alimentación
o quioscos de prensa.
Hace cuatro meses abrió el primer bar del PAU llamado
"La Peseta" y situado en esta avenida. Por el momento
clientela no le falta, según explica propietario, que
vive en la misma finca del bar. Los días de diario la
cervecería se llena de obreros de las construcciones
próximas y en fin de semana son los vecinos los que se
acercan al único bar del PAU. Por el momento se han concedido
104 licencias de ocupación de locales comerciales y ya
han abierto varias farmacias, una panadería, dos videoclubs,
una tienda de muebles de cocina y una decena bancos. En general
los comerciantes se quejan de falta de clientela durante la
semana. Sin embargo, aún quedan más de 7.000 familias
por instalarse en el PAU y ante esta perspectiva los negocios
van surgiendo poco a poco.
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