Madrid.
29/08/05. Davide Mattei
El alcalde de Madrid, Alberto Ruíz-Gallardón,
entregó este lunes las llaves de 91 nuevas viviendas
protegidas, construidas por la Empresa Municipal del Suelo
y la Vivienda (EMSV) en Carabanchel. En su discurso, tras
repasar las características de los pisos, Gallardón
hizo un llamamiento a los futuros inquilinos para que sean
exigentes con el Ayuntamiento. Luego entregó
simbólicamente las llaves del piso a una pareja de
jóvenes, con los que subió a ver su nueva casa.
Este lunes por la mañana un centenar de personas esperaba
fuera de un edificio nuevo en el PAU de Carabanchel. Varias
familias jóvenes, niños y algunas personas mayores,
componían las dos filas creadas de forma natural para
evitar el sol meridiano. Todos esperaban con impaciencia,
tal vez porque estaban a la sombra de la que será dentro
de poco su nueva casa.
Así lo dejó claro el
alcalde Ruíz-Gallardón al empezar su discurso:
"Desde hoy, somos nosotros los invitados aquí".
El alcalde dijo entender la "trascendencia de este acto",
y reconoció la "frustración" de muchos
de los presentes que "vienen de pisos de alquiler o de
casa de sus padres". Asimismo, aseguró
a los nuevos inquilinos que van a vivir en "un sitio
estupendo, en equilibrio entre el desarrollo residencial y
el medio ambiente", que "nada tiene que envidiar
a la vivienda libre".
Gallardón
precisó que una de las características más
interesantes de esta promoción es que "todas las
estancias de las 91 viviendas son exteriores, para aprovechar
el recurso que más abunda en Madrid: el sol".
Las viviendas son, en su mayoría, (53 pisos) de tres
dormitorios y tienen una superficie de 75 metros cuadrados.
El resto cuenta con una, dos y cuatro habitaciones. Todas
tienen trastero y garaje, que cuenta también con iluminación
y ventilación natural. El precio de los pisos oscila
entre los 70.224 y los 128.797 euros.
'Sed exigentes'
Antes de entregar las llaves a una pareja, el alcalde hizo
un llamamiento a los nuevos vecinos del Ensanche de Carabanchel:
"quiero que seáis exigentes con el Ayuntamiento,
que nos digáis qué tenemos que hacer para mejorar
la calidad de la vida del barrio". De la misma manera,
Gallardón destacó que los nuevos vecinos no
vendrán a vivir, como pasaba en los años 50
y 60, a una "ciudad dormitorio", y que serán
ellos los que tendrán que elegir el modelo de vida
que quieran.
Acto seguido el alcalde entregó las llaves a una joven
pareja con la que subió a ver el piso. Los dos estaban
emocionados, y fácilmente se puede entender el por
qué. Daniel Martín, al que le tocó el
piso de al lado, llevaba esperando, con su mujer Gema y su
pequeño hijo Dani, siete años. "Si nos
hubiera tocado Sanchinarro hubiéramos ido, y si nos
hubiera tocado una vivienda con un dormitorio, también",
afirma decidido.
Su mujer también está risueña; cuenta
que cuando le llamaron del Ayuntamiento para decirle que tenía
su piso, pensó que habían empatado con otra
familia. Pero ahora está segura que tiene casa, y sonríe
cuando un vecino viene a reclamar las llaves de su casa: "Tenemos
el mismo apellido y siempre nos confunden".