Madrid.
01/10/06. Cristina Expósito
Fue un compromiso de Alberto Ruiz-Gallardón,
pero no va a ser posible. El Ayuntamiento ha renunciado a
recalificar dos conventos del barrio de Universidad para convertirlos
en equipamientos. La concejal del área de Urbanismo,
Pilar Martínez, asegura que no se actuará en
los conventos de las Salesas Nuevas y de María Inmaculada
porque las hermanas que gestionan los conventos ya ofrecen
servicios en el barrio. El consistorio sigue, sin embargo,
las negociaciones con otras dos entidades religiosas, el convento
La Latina y el de las Comendadoras de Santiago, aunque tras
tres años de conversaciones no se ha llegado a ningún
acuerdo.
Los deseos de Gallardón se han topado con la negativa
de los conventos del centro de la capital a trasladarse a
las afueras y dejar estos espacios para equipamientos municipales.
El Ayuntamiento de Madrid contemplaba en su Plan de Revitalización
Urbana, PERCU, la creación de dotaciones en cuatro
instituciones de religiosas ubicadas en los barrios de Palacio
y Universidad. Sin embargo, en dos de ellos ya ha tirado la
toalla y las negociaciones son infructuosas en los otros dos.
Pilar
Martínez, responsable del área de Urbanismo,
asegura que han llegado al convencimiento de que "si
los conventos están ocupados y ofrecen equipamientos
en la actualidad no tiene sentido su traslado".
Eso es lo mismo que opina la hermana María Loreto,
que habla en nombre del convento de María Inmaculada,
situado en la calle Fuencarral 97. "Esto no son unas
instalaciones ruinosas, sin actividad", dice la religiosa
enojada, "es una escuela para cientos de niños,
una residencia para 200 chicas y además disponemos
de un centro para atención de inmigrantes. "No
es un convento arruinado, tenemos una gran actividad",
añade la monja quien asegura que nunca ha llegado a
hablar con los técnicos de la concejalía de
Urbanismo, "porque siempre les hemos derivado a nuestros
abogados". "Es un absurdo que se hable de desamortización
de propiedades de la Iglesia a estas alturas", añade.
El
caso del convento de las Salesas Nuevas es diferente. En las
instalaciones, situadas en la calle San Bernardo, y de 6.376
metros cuadrados habitan 20 monjas, que elaboran dulces para
sobrevivir. Además alquilan parte de los los locales
del convento a una ONG que atiende a madres solteras. El Ayuntamiento
ha esgrimido el mismo argumento que en el de María
Inmaculada para abandonar su empeño, "está
ocupado y tiene uso de equipamiento en la actualidad".
Sin embargo, las religiosas que habitan en él reconocen
que han movido "Roma con Santiago" para evitar que
les arrebaten su propiedad en el centro de la capital.
"La
superiora ha tenido que recurrir hasta al Arzobispo de Madrid,
monseñor Rouco Varela", asegura una monja del
convento, "hemos gastado mucho dinero y hemos hecho muchos
sacrificios para rehabilitar el edificio, para que nos lo
quiten", añade. En el caso del los conventos de
La Latina, 4.900 metros cuadrados en plena calle Toledo, y
de las Comendadoras, de 9.084 metros en la plaza del mismo
nombre, el Plan de Revitalización, recoge que en la
actualidad está "pendiente de convenio de la propiedad",
unas negociaciones que se retrasan ya tres años.