
Este 2010 Ecuador recuerda otro Bicentenario: el 2 de agosto de 1810, cuando se produjo la masacre de los revolucionarios quiteños que el 10 de agosto de 1809 habían instalado una Junta Soberana, primer gobierno criollo, con el que se inició el proceso de la Independencia de la antigua Real Audiencia de Quito frente a España.
Este 2010 Ecuador recuerda otro Bicentenario: el 2 de agosto de 1810, cuando se produjo la masacre de los revolucionarios quiteños que el 10 de agosto de 1809 habían instalado una Junta Soberana, primer gobierno criollo, con el que se inició el proceso de la Independencia de la antigua Real Audiencia de Quito frente a España. Continuar el Bicentenario también ha servido para que el Gobierno Nacional lance un nuevo calendario de conmemoraciones cívicas e históricas.
No se dejan de lado las fechas magnas de la historia ecuatoriana, que se las ha venido conmemorando como signo de la identidad nacional. Tampoco se deja de lado las fechas cívicas provinciales o cantonales, tan importantes para mantener la memoria histórica en las distintas regiones del país. Pero es importante que a través del calendario nacional se recuerde una serie de hitos que han forjado la construcción social, más allá de la edificación del Estado.
El Bicentenario sirve, por consiguiente, como marco para recordar que en Ecuador no solo cuentan los presidentes, los congresos, las cortes de justicia, los militares o la Iglesia Católica, que a lo largo de la historia ecuatoriana han sido actores políticos directos en las confrontaciones por el poder del Estado.
Para los ecuatorianos y ecuatorianas es vital rememorar las luchas indígenas en la Sierra, las movilizaciones campesinas en la Costa, las resistencias a la colonización de las nacionalidades amazónicas, el surgimiento y desarrollo del movimiento obrero, el despertar de las clases medias, el papel de la intelectualidad ecuatoriana en la construcción de la identidad del país, el rol de los artistas y creadores de cultura.
Por eso, el nuevo calendario histórico recoge fechas clave como la resistencia de Rumiñahui, los levantamientos indígenas del siglo XVIII, los nombres de diversas mujeres en nuestra Independencia, la Revolución del 6 de marzo de 1845 contra el militarismo “conservador-extranjero” tanto como la Liberal del 5 de junio de 1895, la abolición de la esclavitud de la población negra, el levantamiento de Fernando Daquilema, el 15 de noviembre de 1922 que marcó la historia con sangre obrera, la Revolución Juliana (9 de julio de 1925) que liquidó el dominio de la plutocracia de la época, la ‘Gloriosa’ Revolución del 28 de mayo de 1944 que reivindicó la conciencia nacional herida tras la suscripción del Protocolo de Río de Janeiro (1942), el recuerdo a Benjamín Carrión o a las letras de los intelectuales y literatos progresistas del Grupo de Guayaquil, se recuerda la creación de las principales organizaciones campesinas y de trabajadores, los nombres de figuras democráticas e idealistas, etc.
En el Bicentenario de los acontecimientos de Quito, que marcaron profundamente la trayectoria de la sociedad ecuatoriana, también debemos recordar los Bicentenarios que en 2010 celebran a las Revoluciones producidas en 1810 en México, Caracas, Bogotá, Santiago de Chile y Buenos Aires. Un conjunto de acontecimientos que permiten observar que la Revolución de Quito no se redujo a un fenómeno local y peor cantonal, sino que estuvo espiritualmente conectada con el despertar independentista de lo que hoy identificamos como Nuestra América Latina.

Silvia Révora

Dolores Padierna

José Luis Sanchís










