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Terremotos en Chile versus Haití: ¿Desastres Naturales y/o Humanitarios?: El rol de la pobreza y el subdesarrollo
Juan José Ibáñez

Sobradas noticias tenéis en la prensa e Internet acerca del reciente terremoto en la VIII Región de Chile (Bio Bio), como para escribir más de lo mismo. Al margen de algunos datos sobre estos territorios, lo que deseaba resaltar es como un terremoto 50 veces más potente que el de Haití, tan solo haya causado (por fortuna) unos cientos de muertos, cuando en el primero fallecieron trágicamente  300.000. ¿Cuál es la diferencia entre una catástrofe natural y una humanitaria? Ya os lo podéis imaginar: ¡la pobreza! y el ¡subdesarrollo! Parece que las noticias sobre desastres naturales llaman mucho la atención de los ciudadanos. Empero, como podemos comprobar, sus efectos dependen en buena medida de otros factores. Viajando entre los  campos del valle Central y las cimas de los Andes, vi en 2008 muchas viviendas rurales penosamente construidas. En  Chillán tampoco me percate de una eclosión de arquitectura antisísmica, precisamente. Con toda seguridad, una buena parte de edificios y viviendas se ha venido abajo. Esperemos que la estatua del libertador aun permanezca en pié. Pero vayamos al asunto.

Las repercusiones de los terremotos dependen de numerosos factores, al margen de su intensidad en la escala Richter, ya que el que nos preocupe hoy ha sido de una enorme magnitud. Y es que resulta que los sismos son difíciles de predecir, pero sus consecuencias en materia de vidas humanas y destrozos materiales son las responsables de la magnitud “social” del desastre, por cuanto forman parte de la naturaleza de la zona afectada. Y tales riesgos si son más fácilmente cuantificables. Luchando contra la pobreza y el subdesarrollo paliamos el número de víctimas en órdenes de magnitud: De cientos a cientos de miles. ¿Hay diferencia, verdad? Chile se recuperará pronto, Haití no, por desgracia, en caso de que algún día lo haga. De cualquier modo, mis “plegarias” para que los amigos que dejé por allí (especialmente en las Universidades de Concepción y Santiago), se encentren sanos y salvos.

Hace apenas 15 meses que viajaba por la región actualmente afectada por el terremoto del 27 de febrero de 2010. Muchos gratos recuerdos de aquella excursión “a lo largo” (como dicen por allí) de las regiones VII y VIII de Chile. Pudimos disfrutar del estudio de varios suelos, mayoritariamente de origen volcánico (Conferencia Internacional de Clasificación de Suelos, Chile 9-18 de Noviembre de 2008). También nos trajimos un pre-acuerdo de colaboración entre la Universidad de Concepción y la de Burgos, si bien aún no se ha concretado en iniciativa alguna. También regresé tras padecer uno de los peores momentos de mi vida, cerca de la cima del Volcán “Chillán”. No me despeñé de milagro. En la ciudad natal de Bernardo O’Higgins, considerado padre de la Patria Chilena, un lugareño nos advirtió que los sismólogos andaban preocupados. Paisanos y expertos están más que acostumbrados a convivir permanentemente con tales devastadoras fuerzas de la naturaleza. Buena oportunidad para que los colegas chilenos realizaran un balance a cerca del impacto del sismo sobre los paisajes de suelos y sus deslizamientos, es decir una edafología de los desastres naturales.

Abajo os dejo unos datos con vistas a que entendáis un poco el marco fisiográfico y paisajístico del territorio afectado. Muchas páginas Web en Chile no funcionan aun, al escribir este post.

La pesca en la costa, la agricultura (con algo de ganadería) en el “Valle Central” y la selvicultura en los Andes marcan una geomorfología y usos del suelo bastante predecibles, como nos informa Wikipedia (ver más abajo). Eso sí, cabría reprochar a sus autoridades agropecuarias el fomento de las devastadoras plantaciones de eucaliptos las en tierras bajas. Esas masas forestales dañan gravemente el medio edáfico, es decir, la fertilidad de los suelos.

Más al norte, los viñedos generan unos caldos de enorme calidad, creo ya que en la Región VII. El cultivo de las viñas en aquellas condiciones de gestión (a menudo con riego en la estación seca y drenaje en la húmeda), aun no logro entenderlo. Obviamente, son aptas para generar enormes cosechas, empero debería ser a costa de la calidad de los caldos, aunque no es así. Extraño clima mediterráneo para un español, si se considera la enorme pluviometría de la zona. El calor era húmedo y sofocante en su verano (noviembre). Obviamente refrescaba gratamente al ascender por los Andes.

¿Qué me sucedió cuando fuimos a ver las fumarolas del volcán? Al regreso, hacia las termas (Gran Hotel Termas de Chillán), donde nos alojábamos, un error propio me hizo retroceder por una más que escarpada ladera para conectar con el grupo, del que me había descarriado. Agarrado a una rama de un haya chilena (Nothofagus) que parecía comenzar a desquebrajarse, y con un pie en una roca de una canchal, que también iniciaba su deslizamiento hacia abajo, a causa de mi peso, sufrí un amago de lumbalgia que me inmovilizó con sus terribles dolores. Estaba a punto de caer rodando por aquella enorme pendiente cuando el dolor amainó y casi inconscientemente pude seguir arrastrándome hasta la cima. De no ser así no os estaría escribiendo este post. Raramente sufro tal problema, empero me vino en el peor momento. El susto fue de los que marcan época. Cuando miré el desnivel desde la cumbre, quedé horripilado.