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El independentista fray Melchor de Talamantes
Óscar Maúrtua de Romaña

Si bien es cierto que Miguel Hidalgo, Morelos y Allende, entre otros, son los más ilustres precursores de la Independencia de México, resulta conveniente hacer una revisión histórica para recordar el gran aporte al proceso de emancipación de esta nación de fray Melchor de Talamantes, un personaje poco conocido en la historia nacional y que en el contexto de la celebración del Bicentenario del grito de Independencia vale la pena rescatar.

Melchor de Talamantes es uno de los principales precursores del movimiento de la Independencia mexicana. Nacido en Lima, Perú, el 10 de enero de 1765, Talamantes obtuvo el grado de doctor en teología en la Universidad de Lima y fue miembro de la Orden de la Merced. Debido a los disturbios que existieron en su país, decidió emprender un viaje cuyo destino final era España. No obstante, en el trayecto se detuvo en México y aquí se estableció.

El virrey José de Iturrigaray encomendó a fray Melchor de Talamantes –por su gran nivel intelectual– la tarea de recopilar documentación existente sobre las provincias internas, así como un plan de defensa del virreinato. Lo anterior fue visto con desconfianza por parte del Santo Oficio de la Inquisición ya que Talamantes era un hombre que permanecía mucho tiempo fuera del convento. Otra de las diligencias encargadas al fray fue establecer los límites entre las posesiones españolas y francesas –en ese entonces Nuevo México, Texas y Florida–.

La invasión de Napoleón Bonaparte a España en 1808 hizo que Melchor de Talamantes junto con el regidor Juan Francisco Azcárate presentaran al virrey Iturrigaray una propuesta de la formación de una Junta Nacional independiente de la corona española, lo cual fue aceptado por el virrey. Asimismo, formuló una restructuración política, la cual consistió en la idea inédita del Congreso Nacional de la Nueva España con grandes bases políticas y jurídicas.

A pesar del apoyo del virrey, los españoles residentes en México no compartían simpatía de estas ideas revolucionarias, por lo que asaltaron el palacio virreinal, aprehendieron al virrey Iturrigaray y Talamantes fue preso y conducido al Convento de San Fernando. Ahí sólo pasó un día y al día siguiente fue trasladado a las cárceles secretas de la Inquisición, en donde fue martirizado por la crueldad de los tormentos inquisitoriales.

La pregunta es: ¿por qué Talamantes es un héroe olvidado? Una de las causas posibles de la falta de reconocimiento puede ser su origen extranjero; otra razón es que a pesar de ser un religioso no estaba tan vinculado con la Iglesia o quizás fray de Talamantes era demasiado vanguardista para su época y de ahí que su figura haya sido desatendida.

Quizás el olvido es en general para América Latina, ya que en nuestros días escuchamos ensalzar –justicieramente– a estos próceres y precursores dado el Bicentenario de naciones latinoamericanas como Argentina, Chile; Colombia, México y Venezuela, pero la verdad es que de no haber sido por el golpe de Estado del partido peninsular, Talamantes se habría convertido en el primer gran libertador de las Américas en 1808.

Después de doscientos años, fray Melchor de Talamantes sigue siendo un desconocido para los latinoamericanos, pero sobre todo para los mexicanos. El sacrificio del peruano invita a la reflexión sobre el reconocimiento y valoración que se tiene sobre los precursores de la Independencia. Vale la pena rescatar sus valiosas aportaciones como el proyecto de organización constitucional para entender lo solidario y generoso que fue Talamantes al entregar su talento y vida a una nación en la cual no nació, pues visionariamente sabía que la corriente libertaria tenía que extenderse por toda Latinoamérica.

Representante de la OEA en México y ex Canciller de Perú

omaurtua@oas.org