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Reseñas de Libros
La Utopía de un Continente. EL SUEÑO DE UNA PATRIA GRANDE
17/09/2009 - Víctor Massuh

Este libro notable reúne una información exhaustiva sobre cuanto se hizo por la integración política y cultural de los pueblos de América latina. Traza la historia de un sueño americano: la Patria Grande. Un ideal asumido en el pasado por nuestros Libertadores, pero aún vigente hoy como el emblema de un iberoamericanismo sustentado en la fidelidad a valores comunes.

En los comienzos, ese ideal aspiraba a la organización republicana, la unidad política del subcontinente con la aceptación de la diversidad de gobiernos autónomos, la libertad de comercio, la abolición de la esclavitud, la reivindicación de todas las etnias con sus tradiciones y creencias, la afirmación de una cultura de perfiles propios pero abierta al mundo.

A través de capítulos ordenados según la secuencia cronológica hasta nuestros días, se examinan los aportes de grandes protagonistas, iniciativas populares, proclamas, acuerdos y tratados multinacionales, normas económicas, instituciones educativas, creaciones literarias, compromisos políticos, formas jurídicas y obras de pensamiento. Todos ellos dan la imagen de una trayectoria coherente: la formidable aventura de pueblos y etnias diferentes que, en tierras de América, están empeñados en la creación de un destino solidario.

Lo que fascina en este libro de Gregorio Recondo es que junto a su rigor enciclopédico, uno también se siente ganado por la fluidez de un relato ameno y coloquial sobre las peripecias terrenales de ese sueño americano. Pese a creer firmemente en él, Recondo no oculta la fisonomía quijotesca de ese sueño: su mezcla de sensatez y de locura, de entusiasmos y caídas, de embriaguez creadora y de despertar con el gusto amargo en la boca.

El Quijote americano por excelencia fue Simón Bolívar. Empezó su mesianismo con la divisa "La patria es América", seguro de dar al mundo una nueva perspectiva redentora, pero terminó sus días consumido por el nihilismo de quien había "arado en el mar".

Pese a su condición de utopista irredento, Recondo no disimula el doble rostro de la aventura americana: la magnitud de un proyecto genesíaco y su inminente disolución en la retórica y el olvido. El sueño de la Patria Grande encubrió, muchas veces, la pesadilla de las pequeñas reivindicaciones parroquiales. Se sabe que al ideal de una América "nación de repúblicas" respondió una y otra vez, la cruda realidad de un "archipiélago" de países incomunicados. Por supuesto: la Patria Grande fue una saludable advertencia contra una actitud mental dócil imitadora de lo europeo, generadora de menorvalía y sometimiento; pero también sirvió para enmascarar un resentido rechazo del mundo.

Dicho esto, Gregorio Recondo tiene razón al recordarnos que una utopía que se mostró activa, persistente y generadora de iniciativas desde hace cuatro siglos, es algo más que un delirio compensatorio de perdedores natos. Algo más que la expresión del irrealismo sudamericano siempre maltrecho ante el éxito contundente de la "otra mitad", la del Norte. (Al tratar el tema de las Américas es preciso no caer en equívocos malignos: la "culpabilización" del exitoso, o la "menorvalía" del perdedor. Ambas tesis son ética y culturalmente erróneas. Obviamente Recondo no las comparte.) Siguiendo sus líneas de reflexión, acaso tengamos que admitir que la Patria Grande no es un sueño sino otra forma de la realidad, y que los sudamericanos incorregibles de hoy podremos ser, con rasgos propios, los pragmáticos y realistas de tiempos venideros.

José Enrique Rodó (Ariel) no lo dudaba: la cultura de nuestros países de raíz ibérica es el reservorio de una idealidad sabia y estética, aprendida de los griegos, a la que no hay que renunciar. Ella hará eclosión en cuanto ceda el abusivo aprovechamiento utilitario de una mentalidad científico-técnica.

En épocas más esperanzadas solía decirse que las utopías de hoy son las verdades del mañana. Aun así resultan inciertas porque sus espacios de verificación se pierden en un futuro siempre postergable. Con todo, me es grato recordar que el sueño de la Patria Grande tiene, mirando hacia atrás, un abolengo ilustre: se remonta a la utopía del "nuevo mundo" que nació con el descubrimiento de América. El imaginario europeo, a su vez, no dejó de enlazar ese "nuevo mundo" con la expectativa bíblica y milenarista de un "Reino de Dios en la tierra". Ligadas las dos visiones, me pregunto: ¿no será que esa idea de "América, continente de la esperanza" resulta perdurable porque, en el fondo, es de raíz religiosa?

Concluyendo la lectura de este estupendo libro de Gregorio Recondo, percibo que su fervor por la Patria Grande arraiga más en la fe que en las comprobaciones de la historia. Y en esto me pliego a su pasión. La Patria Grande sobrevive a todas las pruebas, porque es un acto de la santa voluntad, una dirección del sentimiento. Sobrevive porque desde hace siglos un conjunto de personas aspira a un espacio en el mundo donde sea posible la convergencia fraterna, los experimentos de la libertad y el rechazo de la violencia. No sabemos si ese espacio existe pero tampoco importa. La voluntad de tender hacia él basta para que la Patria Grande sea un sueño al que vale la pena mantenerse fiel.


El sueño de la patria grande. Ideas y antecedentes integracionistas en América Latina
De Gregorio Recondo
Editorial:
Ciccus
Páginas:
466
Lugar de publicación:
Buenos Aires
Fecha de publicación:
Octubre de 2001