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Personajes Históricos
Pablo de La Llave, un científico americano en la cuestión ultramarina
26/06/2009

El criollo novohispano Pablo de La Llave (Córdoba-Veracruz, 1773-1833) brilló como botánico, zoólogo, entomólogo y político. Como naturalista destacó en la taxonomía y sistemática vegetal mexicana y se relacionó con los científicos más importantes de su tiempo, entre ellos su compatriota José Mociño o el zoólogo francés Geoffroy Saint-Hilaire.

Tras su paso por el colegio de San Juan de Letrán, se ordenó sacerdote y en 1801 se trasladó a España, donde se formó científicamente como naturalista. Hacia 1808 colaboró con el conocido botánico novohispano José Mociño en la enseñanza de la zoología en el Gabinete de Historia Natural de Madrid donde ambos nombrados, Primero y Segundo directores del Gabinete por voluntad de la Regencia, ordenaron los materiales zoológicos almacenadas en el Palacio del Buen Retiro, piezas que se salvaron durante la invasión francesa gracias a la intervención de Francisco Zea que como sabemos ocupaba el cargo de jefe de departamento de instrucción pública del gobierno josefino.

Tras la ocupación de dicho palacio por las tropas napoleónicas los naturalistas criollos clasificaron las piezas rescatadas, fundamentalmente aves, procedentes de la Expedición Botánica de Nueva España en la que Mociño fue su principal protagonista, actividad que sirvió para que La Llave se interesara particularmente por la ornitología novohispana.

Después de su estancia en la localidad sevillana de Osuna, como canónigo de su catedral y profesor en su Universidad, La Llave, según apuntan algunos autores, fue diputado en las Cortes de Cádiz en representación de México, dato que no podemos confirmar pues su nombre no figura en las actas de sesiones; fuere como fuere tras el ascenso del absolutismo en 1814 fue detenido y encarcelado por su participación como miembro de la Junta de Censura de la Cámara.

Pero lo que si está efectivamente comprobado, al margen de lo anterior, como atestiguan las Actas de las sesiones de las Cortes, fue su participación en la segunda época constitucional durante las legislaturas de 1821 y en la extraordinaria de 1821-1822 como diputado por Veracruz. La junta electoral de esta provincia del este novohispano, otorgó el 18 de septiembre de 1820 a La Llave el nombramiento como diputado a Cortes de los años 1820-1821. El Diario de Sesiones del 23 de febrero de 1821 recoge la noticia de que la Comisión de Poderes presentó el correspondiente dictamen sobre su elección y su aprobación correspondiente.

Igualmente el Diario de los días 20 y 24 de febrero del mismo año informa que La Llave presentó sus poderes a la Cámara, como diputado por Veracruz el 30 de diciembre de 1820, y el citado día 24 de febrero de 1821 presentó su juramentoa la Constitución.

A los pocos días, en la legislatura de 1821, La Llave se incorporó a las tareas legislativas y comenzó su actividad formando parte de la Comisión de Instrucción pública desde el 2 de marzo de ese año28. El 18 del mismo mes en la sesión de la Cámara se leyó y se ordenó tener presente, cuando tuviera lugar la discusión, el proyecto de Instrucción pública presentado por La Llave y Couto sobre la necesidad de establecer una universidad en Santa Fe, capital de Nuevo México. Así mismo el 7 de junio intervino, como también hizo el botánico y diputado valenciano Simón de Rojas Clemente, sobre el artículo 57 del proyecto de Instrucción pública referente al establecimiento de jardines de aclimatación y centros agrícolas en España. Sus razonamientos tuvieron que ver con la necesidad y conveniencia de crear, al igual que se proponía para la península, escuelas de agricultura en América, ya que tan solo existía una de estas características en México.

La legislación sobre América y ultramar que se debatía en las Cortes presentaba serios inconvenientes para un buen entendimiento entre los diputados peninsulares y los ultramarinos a la hora de debatir y solucionar idénticos problemas según afectaran a uno u otro lado del Atlántico. El tratamiento discriminatorio era evidente
y las protestas de los americanos estaban a la orden del día al producirse verdaderos agravios comparativos en la resolución de muchos de esos asuntos. Mientras se aceptaban propuestas y soluciones para resolver los problemas de la metrópoli, éstas mismas sugerencias se olvidaban o se minusvaloraban cuando se referían a las colonias.

El 28 de marzo de 1821, La Llave se pronunció sobre uno de estos aspectos. Manifestó en la Cámara la conveniencia de variar los términos del acuerdo que se proponía respecto a las causas de la secularización y pidió que se agregase al texto definitivo la frase: igualdad para América con la «España europea». Es decir que La Llave insistió, en este apartado, en que se incluyeran estas modificaciones semánticas para hablar de equiparar los mismos mecanismos tendentes a conseguir la desamortización de los bienes eclesiásticos tanto en la península como en los territorios ultramarinos y, además, sugirió la conveniencia de que la discusión del asunto se trasladase a la respectiva Comisión eclesiástica competente para su adecuada resolución. Su capacidad y dotes como legislador hasta estas fechas no pasaron inadvertidos entre los parlamentarios en el hemiciclo, pues poco después entró a formar parte de la Comisión de Poderes del Congreso, en la que también desempeñó un excelente papel, defendiendo siempre posturas igualitarias para sus compatriotas ultramarinos. Como miembro de esta Comisión, el 10 de mayo de 1821, se manifest  sobre lo incorrecto del artículo 83 de la Constitución, en relación con la elección de José Mariano Méndez, diputado electo por la provincia de Sonsonate (Guatemala), al que se ponían reparos para aceptar su nombramiento y que La Llave consideró que su elección había sido válida y correcta32. Además en estos días del mes de mayo, en concreto el 17, se pasó a la Comisión el poder del afamado científico Andrés del Río, diputado electo por México. Las Cortes lo aprobaron en sesión del 18 de mayo33 y con toda seguridad La Llave tuvo que tener un protagonismo destacado en la elección de este diputado español pero radicado en México desde hacía muchos años y que tan destacada labor hacía por el conocimiento y la docencia de la ciencia minera y el desarrollo económico mexicano.

Su prestigio debió ir en aumento a lo largo del tiempo, puesto que unos días después, el 1 de junio de 1821, se eligió a La Llave como secretario de la Comisión, en segundo escrutinio por 86 votos34. A partir de entonces sus intervenciones en esta Comisión como en otras no cesó, siempre defendiendo las posturas de legalidad y justicia para sus compañeros ultramarinos y otras cuestiones que afectaban a los intereses americanos.