Eva Aguilar es periodista. Su atracción hacia la ciencia empezó a finales de la década de los años 90, cuando trabajaba en el diario La Prensa de Panamá. Tras especializarse en periodismo científico, siguió trabajando como enlace entre el mundo de la investigación científica y el público no especializado. Desde hace varios años trabaja de manera independiente como colaboradora para medios de comunicación tradicionales y portales digitales en Panamá, el Reino Unido y España.

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El año en fósiles
28/12/2009 - Eva Aguilar

El año que está por terminar ha sido de celebraciones para la ciencia. El 2009 fue el Año Internacional de la Astronomía y el mundo entero rindió homenaje al naturalista inglés Charles Darwin, con motivo del 200 aniversario de su nacimiento y los 150 años de la publicación de su obra “El origen de las especies”. Pero aparte de las celebraciones establecidas con antelación y orden, creo que el año 2009 fue particularmente interesante para la paleontología.

A lo largo del año, una serie de descubrimientos publicados en diversas revistas científicas, fueron recibidos con la misma dosis de asombro, celebración y el escepticismo que siempre acompaña a los hallazgos científicos que proponen nuevas formas de ver la evolución de la vida en el planeta. En febrero, un grupo de investigadores de Estados Unidos, Colombia y Panamá anunció en Nature que una colección de restos fósiles encontrados en la mina de Cerrejón (Colombia) hace varios años, pertenecían a la serpiente más grande que, se sepa, ha habitado los bosques tropicales. Una de las vértebras de la que los científicos bautizaron como Titanoboa cerrejonensis, reveló que hace 60 millones de años se arrastró por los bosques tropicales un monstruo que medía 13 metros de largo y pesaba más de 1000 kilogramos.  

De "Ida", el fósil de primate perfectamente conservado que en mayo presentó al mundo un grupo de investigadores liderados por Jørn Hurum, ya hemos hablado en esta columna, aunque sin duda vale la pena agregar que su soberbia presentación en sociedad sólo fue comparable con el grado de controversia que el apodo que los autores de su estudio han querido darle: “el eslabón”.  

En septiembre, la revista Science publicó la descripción de Raptorex, un pequeño dinosaurio que vivió hace 125 millones de años y que los científicos consideran el prototipo en tamaño pequeño de lo que luego sería el Tyrannosaurus rex. Al igual que Ida, las piezas fósiles de un Raptorex prácticamente completas y halladas en China llegaron a manos de los investigadores de la Universidad de Chicago y otras instituciones que finalmente las estudiaron, a través de un coleccionista que lo presentó a los científicos.       

Sin embargo, lo que Science nombró como el descubrimiento del año fue en realidad la descripción más completa que se haya publicado hasta ahora de un Ardipithecus ramidus, una especie de homínido que vivió hace 4.4 millones de años. “Ardi” es el nombre con el que el equipo de 44 investigadores de diversos rincones del mundo han bautizado las escasas piezas de un esqueleto de hembra de Ardipithecus que ha sido utilizado para presentar las nuevas conclusiones. Y digo nuevas, porque Ardi es en realidad parte de un grupo de más de 100 especímenes que empezaron a ser desenterrados en Etiopía en 1994, y que han ido revelando sus secretos a lo largo de los años.  

Efectivamente tienen que pasar muchos años desde que una pieza fósil es desenterrada hasta que finalmente es capaz de contar una historia. Los investigadores arman el rompecabezas y luego los artistas se encargan de presentarnos la imagen de criaturas tan espectaculares como terroríficas. Cada nuevo fósil descubierto obliga a la geología y a la paleontología a adaptar y ampliar sus conocimientos. Cada nuevo fósil genera controversia dentro de la comunicad científica y produce emoción entre quienes los vemos con curiosidad. La mayoría pasan completamente desapercibidos pero otros, como ocurre con los presentados este año, son dignos de celebración.     

De izquierda a derecha, portada de la revista Science del mes de diciembre, anunciando la descripción del Ardipithecus ramidus como el descubrimiento del año; el fósil casi completo de Raptorex con la versión artística del dinosaurio con piel. Abajo, reproducción artística de una Titanoboa cerrejonensis en su ambiente tropical hace 60 millones de años.