
El Fondo Mundial para el Sida, la Tuberculosis y la Malaria tiene necesidad urgente de unas aportaciones de 3.000 millones de euros (4.000 millones de dólares) para cumplir sus objetivos del periodo 2008-2010. Ésa fue una de las conclusiones de la reunión de donantes que se ha llevado a cabo en Cáceres, y que, para disgusto de la organización y de las ONG, no arrancó nuevas ofertas de donaciones.
El encuentro era una revisión del último plan director del organismo. Los resultados hasta ahora son buenos, pero la organización tiene un problema de liquidez que amenaza con frenar sus trabajos futuros. Dispone de 9.500 millones de dólares (algo más de 7.000 millones de euros) para estos tres años, pero necesita llegar a los 13.500 millones de dólares (10.200 millones de euros).
La causa de este déficit está en el propio éxito de la organización, que desde su creación, en 2002, ha facilitado tratamiento a más de 2 millones de personas con sida y a 4,6 millones de enfermos de tuberculosis. Además, ha repartido 70 millones de mosquiteras para evitar la transmisión de la malaria. Pero estas tres enfermedades infecciosas están muy lejos de ser erradicadas, por lo que deben mantenerse los esfuerzos (en el caso del sida, la medicación debe tomarse durante toda la vida) si no se quiere perder lo ganado.
Para las ONG, que estaban representadas por Tenemos Sida, el problema está en que las aportaciones al fondo son voluntarias, y así no hay forma de asegurar un flujo constante de dinero. Para 2009 hay comprometidos algo más de 3.000 millones de dólares, de los que casi la tercera parte (900 millones de dólares) los ofrece Estados Unidos (el país se ha autoimpuesto no exceder el 33% del total del fondo). España es el cuarto donante, con 200 millones este año. Pero para el año que viene se calcula que harán falta 6.000 millones, y la cifra comprometida hasta el momento es de 2.000 millones, según la web de la organización.
¿Cómo influye en nuestro imaginario la tecnología actual? En esta era de imparable desarrollo, la tecnología ha adquirido un carácter omnipresente y nuestra relación con ella se acerca en ocasiones a la idolatría. Su capacidad de creación de imágenes ha construido nuestra visión del mundo a través del cuadro de la pantalla. Sin embargo, la propia naturaleza humana nos caracteriza como seres visuales, y las claves de la tecnología radican en la mayor potencia humana: la imaginación.

Un organismo muy simple produce el colágeno con el que se han fabricado córneas biosintéticas.

Rodolfo Tecchi

Julio César Pineda

Óscar Maúrtua de Romaña










