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Ugarte: "La crisis ha sacado de nosotros talentos desconocidos"

La actriz Adriana Ugarte (Madrid, 1985) ha sido galardonada con el Premio Madrid a la Mujer del Año que, organizado por Madridiario, otorga un jurado formado por representantes de 17 medios de comunicación radicados en la Comunidad, por su interpretación en la serie televisiva 'El tiempo entre costuras'. Hoy, entre rodaje y rodaje, esta mujer saca tiempo para poner a la venta su propia línea de lencería y ultima sus estudios universitarios de Filosofía.
  • Adriana Ugarte

    Adriana Ugarte
    Juan Luis Jaén

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¿Qué significa para usted recibir un premio por un trabajo como éste?
Es un regalo triple. 'El tiempo entre costuras', desde que me presenté al casting y me cogieron, fue un sueño. Desarrollar el proyecto y compartir esta experiencia siete meses con el equipo fue magnífico. Es la experiencia más simbiótica que he tenido. Y encima recibir premios por hacer un trabajo que ha sido para mí un romance es muy halagador.

¿Por qué cree que una mujer debe recibir un premio?
Todas la mujeres por serlo se merecen recibir un premio porque son las madres creadoras. Aparte de eso, las personas, hombres y mujeres, deben recibir un premio cuando hacen una actividad con pasión. Es el requisito indispensable.

También es el requisito para la actuación ¿Tiene alguna técnica en particular?
La pasión te sale de dentro. Yo me enamoro de los personajes que interpreto y de mi profesión, y cada día más. No hay muchas respuestas para explicar porqué te enamoras de algo o de alguien. Es una cosa muy mágica. En el caso de Sira es un ser que ofrece muchas razones para ser enamorable. Me preguntan cómo he construido a Sira y yo creo que ella me ha construido a mí. Creo que ella estaba muy hecha. Era compleja y profunda. Lo que más me ha enamorado de ella ha sido su sentido del humor hasta en las situaciones más ácidas.

¿Hay una Sira en cada mujer?
Por supuesto. Hay un poco de todos los personajes que he interpretado en todas las mujeres.

Algunos de los personajes por los que ha obtenido mayor reconocimiento son de otras épocas ¿A qué lo achaca?
A que son personajes de televisión y es un medio más popular. No es que los de otra época hayan sido más valorados porque, por ejemplo, por 'Cabeza de perro' me nominaron a un premio Goya. Es, más bien, una cuestión de accesibilidad a la historia, de popularidad. Para mí, lo importante es que he alcanzado esa popularidad tras trabajar con equipos de profesionales de mucho prestigio y de los que he aprendido mucho. Por eso, no tengo miedo a encasillarme, sino que doy las gracias porque hayan contado conmigo en todos estos proyectos.

¿Se trabaja distinto haciendo un personaje de época que en uno actual?
No, se trabaja igual. Lo que es distinto es cada personaje.

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Independientemente del enamoramiento, ¿cómo se preparó el personaje?
Hay un trabajo de caracterización física, de lenguaje corporal y de expresiones. Evidentemente, todos no hablamos igual ni nos comportamos igual. Por ejemplo, tuve que aprender a usar guantes y tacones, que actualmente no usamos a diario. También hay una actitud física distinta que hay que trabajar porque determina una serie de pensamientos. La comodidad e incomodidad, lo confortable o no nace de una manera de relacionarte con la vida. La vergüenza, el pudor... Todos los matices van tomando un color determinado. Todo tiene que ver con el cuerpo, con el vestuario, con el maquillaje. Es una forma de relacionarse con el mundo y entre el cuerpo y la mente. Es muy importante para mí trabajar los personajes desde fuera y desde dentro. Tampoco de una manera muy radical. Yo prefiero aportar matices pequeños. Desde mi punto de vista, con los mínimos detalles consigues alcanzar personajes más realistas. Para mí es un reto dotar de realidad a cada personaje.

Tendrá que haberse documentado mucho.
Sí. Sobre todo he observado la realidad. Me ha gustado mucho preguntar a las personas que vivían en esa época. Las personas mayores, las revistas de la época, las cosas más mundanas de ese período. Muchas veces, los manuales de historia están muy bien y los utilizo pero prefiero conocer el jugo popular que se desprende de los medios de comunicación y la vida cotidiana de las personas. La historia con mayúsculas se queda en los acontecimientos pero con estos detalles das notas mucho más reales de lo que se vivía. Me he basado también en muchas anécdotas de mi abuela y de sus amigas cuando me contaban la importancia que tenía, por ejemplo, comprarte unos guantes nuevos o un maquillaje. Entonces era un acontecimiento para las personas, a no ser que fueses riquísimo.

La mujer en esa época tenía importantes condicionamientos ¿Qué le han contado sobre su situación?
Sobre todo, como ha pasado en todas las épocas, dependía de dónde te tocase nacer. El origen de Sira era muy humilde pero no le toca vivir la hambruna porque se apañan y viven al día, al igual que ocurre hoy día. La manera de estudiar el personaje ha sido interesante y distinta porque ella pasa de esa situación a vivir como si hubiese nacido rica cuando se convierte en Arish, aunque fuese un personaje fingido por ella. Este trabajo ha sido diferente a nivel corporal, de lenguaje y de comunicación con el resto de los personajes porque ella estaba pretendiendo ser una persona que no era.

Este personaje sufre muchos problemas ¿Son extrapolables a la actualidad?
Es una mujer engañada, como muchísimas otras. Las hay que transportan mochilas llenas de droga sin saber qué llevan exactamente en sus mochilas y quedan interceptadas en el aeropuerto, pseudovientres de alquiler, niños robados con cuyos órganos se trafica mientras sus madres no saben qué les ha ocurrido... Y como esas, miles de situaciones horrorosas. Son comportamientos que van un poco con la especie, que se comporta a veces como una depredadora consigo misma. También se sufren el hambre y las privaciones. En todo caso, la forma de afrontarlo todo depende de la actitud. Me he encontrado con personas de Etiopía que se enfrentan a la vida con más felicidad que cualquiera que viva en el centro de Madrid. A veces, a mayor confort tenemos mayor nivel de ansiedad. Por lo general, los problemas suelen venir más que del entorno, de la manera de enfocar el entorno. A más comodidades, nos volvemos más quejicas, más intolerantes y ambiciosas. Perdemos la actitud. Los problemas derivan más de esa ambición de querer tener, por encima de una vida saludable, una vida de riqueza desbordada. Poder conformarte con poco y sonreir con poco es fundamental. Que las cosas pequeñas puedan convertirse en un festival, como la compra de los guantes que comentaba antes.

ugarteEsa dicotomía está muy presente en la vida del actor ¿Cómo se concilia el esfuerzo del trabajador de los escenarios con el mundo de la fama?
Trabajando y esforzándose. No son dos etapas. El esfuerzo debe ser siempre y el éxito, si está, está. Pero muchas veces creemos que hay que trabajar duro y, cuando se consigue el éxito, uno se olvida de que lo importante es el trabajo duro. Además, el disfrute está en el proceso del éxito. Los estrenos y los premios están muy bien, pero mi placer máximo es escuchar 'Acción' y empezar a jugar. Si uno tiene clara su pasión y la fuente de su felicidad, no pierde la cabeza. Otra cosa es la gente que se pierde porque, en el fondo no estaba enamorada de lo que hace.

La televisión y el teatro en Madrid están experimentando una etapa dorada ¿Cuándo la veremos en un escenario madrileño?
El año pasado estuve en Matadero. Me encantaría hacer más teatro. Hay algunas propuestas y las estoy valorando. Pero como hay otras cosas y para entregarme de verdad al teatro necesitaría un año como mínimo para una gira, tengo que ver cómo lo encajo. Pero me haría mucha ilusión. La televisión me aporta la posibilidad de trabajar mucho tiempo con un personaje y un equipo. Sobre todo, si es una producción de la calidad de 'El tiempo entre costuras', algo que una película no te lo permite porque el rodaje dura lo que dura y eso reduce el tiempo de contacto con tu papel. Además, es fantástico que el personaje tenga una memoria y pueda evolucionar. Y, sobre todo, de la televisión me encanta su accesibilidad, su capacidad de democratizar la cultura, acercándola a las personas que, en otras circunstancias no podrían disfrutar de esos productos. La cultura tiene que llegar y es el medio más rápido para conseguirlo.

¿Cuál es la situación del sector en el que trabaja?
La crisis ha afectado a todos los trabajos. Ha sido un impacto social muy fuerte. Las medidas de recuperación están siendo muy estrictas. En nuestro sector somos unos privilegiados los que trabajamos. Hay compañeros que llevan en paro un año y medio o quizás más. Hay unos altos niveles de paro y de angustia en muchas familias. Me preguntan mucho si después de hacer un producto de éxito me llueven las ofertas. Pues no. Como mucho, chispean. Se nota que las producciones han reducido sus presupuestos, los rodajes se acortan, los salarios se reducen, etcétera. Hay gente que está trabajando por debajo de su caché, sobre todo, en los equipos técnicos. Es terrible porque el trabajo de un ayudante de dirección, un 'video assist' o un eléctrico tiene un valor que hay que reconocer porque es una tarea dura y cansada. Si se ofrecen compañeros por un precio menor, ese valor se devalúa y eso no está bien. Pero es la situación en la que estamos y la gente necesita tener el dinero que sea para llegar a fin de mes. Todo ha ido a menos pero la actitud a más, y eso es muy importante. Todas las crisis y las destrucciones tienen una parte de generación muy positiva. Es como un parto, que surge de una ruptura entre madre e hijo, un dolor y algo tan maravilloso como el nacimiento de un ser vivo. Por eso, creo que la crisis ha tenido sus consecuencias buenas. Hemos tomado conciencia de que la bonanza económica no es eterna, que ninguno es imprescindible y que tenemos actitudes y talentos dentro que no conocíamos, y que son desarrollables. Lo duro es aceptar que eso lo hemos conseguido a través de un sufrimiento. Pero a veces es necesario porque hemos estado demasiado seguros de que podíamos embarcarnos en cualquier viaje y que siempre iba a salir bien.

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Se considera que los artistas tienen que estar en la vanguardia cultural y aportar claves para buscar soluciones a la sociedad ¿Eso se está cumpliendo hoy en  día?
Esta característica es importantísima. Ya quisieran muchísimos artistas tener el dinero suficiente para ofrecer las visiones que tienen sobre la sociedad y la cultura. Pero no hay medios ni apoyo. Pero esto no es responsabilidad de los artífices de la cultura en sí, sino de las entidades que apoyan a estas personas. Si por ellos fuera, serían los primeros interesados en transportar y transmitir cultura. Pero pueden los que pueden. Y los que podemos tenemos que poner nuestra imagen al servicio de las causas necesarias. Si nuestra imagen sirve para algo, porque es popular y puede tener influencia, es para ponerla al servicio de una causa que es más importante que nuestra propia imagen y que nuestra vida o interés, como la solidaridad. Pero ojo con politizarnos porque, por muy mal que estemos, nunca estamos tan mal, en general, como otros muchos trabajadores, y eso que hay compañeros que están fatal. No tenemos que ser los cabecillas de las manifestaciones porque no somos las principales víctimas, si es que somos víctimas, y tenemos que valorar la suerte que tenemos. Tampoco somos los responsables de que la cultura no llegue a la sociedad. Que tengamos más medios que la mayoría de la población no quiere decir que podamos emitir cultura por nuestros propios medios porque las producciones de televisión, cine y teatro cuestan mucho dinero.

¿Cuáles son los proyectos que tiene por delante?
He terminado hace unos días el rodaje de 'Tiempo sin aire', de Samuel Martín y Andrés Luque. En ella he trabajado con Juana Acosta, Carmelo Gómez y Félix Gómez. En julio rodaré 'Palmeras en la nieve', dirigida por Fernando González Molina, y con compañeros como Mario Casas y Macarena García. Mientras tanto, estoy preparando una colección de lencería que voy a intentar presentar próximamente. Los diseños los he desarrollado yo íntegramente y fabrico con una modista en el norte de España. Siempre me ha gustado mucho la moda porque mi madre se hacía trajes a medida y me gustaba mucho ver cómo los diseñaban en la tienda. Elegí la lencería porque me parece una parte muy interesante e importante de la mujer que necesitamos replantear. Creo que no hay un punto intermedio entre la lencería cómoda y la sexy. Normalmente, lo sexy es estilo dominatrix: cuero, apretado, tirantes, raso... Y lo confortable es más infantil y naïf. El intermedio debería ser sentirse sexy sin dejar de estar cómoda. Todos los productos que he diseñado van a estar hechos con algodones muy cómodos y algunos encajes franceses que pueden conectar con un estilo parecido al cine erótico de los años setenta al estilo de 'Emmanuel'. Es sexy sin tener que ir con un super 'push-up' que te ponga el pecho en la barbilla. Se entrevé el cuerpo y la silueta de debajo. No es lencería sexual sino amorosa. Es un producto que no está creado en el erotismo hacia el hombre sino hacia una misma. Porque es la segunda piel. La primera tela que toca tu piel. Ya está bien de que la mujer esté perfecta para los demás. Tiene que estar perfecta para sí misma porque ella es perfecta. Esta es la filosofía, porque la ropa puede tener filosofía. Llevamos un año trabajando en este proyecto y voy a crear una página 'online'. Es un proyecto que hago como toma de contacto. Saber si gusta o no gusta. No soy empresaria ni quiero serlo. No quiero abrir una tienda y esas cosas sino conectar con las mujeres. Mi objetivo es ser actriz.

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