La oferta cultural es uno de los valores seguros que puede encontrar el visitante de la ciudad de Madrid. Con más de 70 museos, entre ellos tres de los más importantes del mundo, 60 teatros, 20 salas exposiciones, 80 galerías de arte y unas calles salpicadas por hasta 600 edificios calificados como Patrimonio Artístico, la capital es destino ideal para los amantes del arte y la cultura.
La atracción que ejerce Madrid como capital cultural tiene fiel muestra en los datos de visitantes que el año pasado acudieron al recientemente ampliado Museo del Prado. En 2008, pese a que el número de turistas cayó casi un dos por ciento a causa de la crisis, la pinacoteca nacional vio cómo aumentaban las personas que contemplaron tanto su colección permanente, imprescindible para la gran mayoría de los visitantes, como las exposiciones temporales celebradas, entre ellas las retrospectivas sobre Rembrandt o el retrato español. En su mayor parte, los visitantes fueron extranjeros, con Estados Unidos, Italia y Japón como países que más turistas aportaron.
Junto al gran símbolo de la cultura en la capital, el Museo Thyssen Bornemizsa y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía configuran el corazón de una milla de oro del arte que no deja de crecer. A las ampliaciones del Prado y del Reina Sofía en los últimos años se ha sumado la apertura de nuevas instalaciones de entidades públicas y privadas en el Eje-Prado Recoletos. “La ciudad de Madrid tiene la decisión de apostar por este modelo de ciudad basado en la oferta cultural, que es el principal reclamo turístico, y hay muchas instituciones que se están sumando y sitúan sus espacios culturales en el eje cultural de la ciudad”, indica el director de la empresa pública Promoción Madrid, Pablo Belmonte.
Un eje cultural
Así, al triángulo del arte, se suman La Casa Encendida, la Casa de América, el CaixaForum, el Circo Price y diversos espacios culturales de fundaciones de compañías privadas como Mapfre o BBVA. Un eje cultural que dará un paso más hasta la glorieta de Embajadores con la creación del futuro Centro Nacional de Artes Visuales en la antigua Fábrica de Tabacos. Además, el arte más actual también ha encontrado nuevos espacios en la ciudad con la creación de Matadero Madrid y Medialab-Prado por parte del Ayuntamiento.
Belmonte apunta que Madrid, además de ser una de las cinco capitales europeas más visitadas por “la importancia de su centro urbano dedicado a la cultura y con gran riqueza de monumentos”, tiene la baza de que cuenta con “las últimas tendencias en la motivación de los viajes de los turistas. Una ciudad también se puede percibir como cultural por el ambiente que se respira y, en este sentido, Madrid está apostando por su oferta temporal”.
Una oferta desbordante
Está claro que Madrid no es igual en febrero que en mayo y hay semanas en las que la oferta cultura desborda tanto al visitante como al vecino. Así sucede, por ejemplo con el Festival de Otoño, Escena Contemporánea, La Noche en Blanco, Los Veranos de la Villa, la Cumbre Flamenca, Photoespaña o las exposiciones temporales de los museos, como la retrospectiva sobre Francis Bacon que se ha instalado en el Prado. Desde este punto de vista, Madrid se asemeja más a ciudades como Londres y Berlín que a Roma, pues “una visita no cubre todas las expectativas del turista por la amplia oferta cultural”.
Por otra parte, el teatro protagoniza muchos de los eventos culturales celebrados en la capital. Las casi 10.000 funciones que se representaron en la capital y los 70 millones de euros recaudados en 2007 son prueba de ello. Danza, género lírico, comedias, dramas y musicales componen una extensa cartelera, que permite que haya en Madrid más de 20 teatros a los que acuden al año más de 50.000 espectadores. Una oferta que atrae a muchos turistas y que este año se verá incrementada con el inicio de la programación de los recientemente construidos Teatros del Canal.
Con este potencial museístico, su sector de artes escénicas y sus decenas de centros culturales, galerías de arte, cines o salas de conciertos, Madrid propone al visitante un amplio abanico de opciones culturales que, sumado a la oferta de ocio nocturno, compras y restauración, “está convirtiendo a Madrid en un referente cultural internacional de primer orden”, afirma Belmonte.