Las cargas de fusilería y de artillería ante el Palacio Real han dado origen a una reacción de violencia en cadena. Los madrileños, ante el ataque recibido, se han desperdigado por las calles cercanas y, como si de un vendaval se tratara, los efectos de su rabia se han plasmado en ataques aislados a soldados franceses que en patrullas deambulaban por la zona comprendida entre Bailén, Mayor, Sol y plaza de Santo Domingo. Testigos presenciales han afirmado a Madridiario que unos han sido heridos o muertos, otros, simplemente desarmados.
Hacia las diez de la mañana, la noticia de lo ocurrido ante el Palacio Real ya era conocida en todo Madrid. Uno de los edecanes franceses, preguntado por la Prensa, ha confirmado que el ejército francés ha sido puesto en alerta. Dotado de una disciplina que le hace uno de los más efectivos de Europa, el Ejército francés ha sacado inmediatamente a la calle unos 3.000 soldados a caballo procedentes de los cuarteles del Retiro, el Pósito y de la calle Alcalá. La orden ha sido dirigirse hacia la Puerta del Sol ya que se intuye que será ahí donde se podrían producir las mayores alteraciones dle orden.
Una orden similar han recibido unos 4.000 soldados de infantería acampados en la Casa de Campo que, sin demora, han entrado en Madrid a través del puente de Segovia. A ellos se han sumado otros 2.000 coraceros procedentes de los Carabancheles que han accedido por la Puerta de Toledo, controlada por la infantería francesa, al igual que el resto de las entradas a la ciudad.
El intento de los madrileños por impedir la entrada por esta puerta ha sido el suceso más resaltable por la diferencia numérica y por los protagonistas de la pelea ya que en ella han participado mujeres de los barrios de Lavapiés, el Rastro, la Cebada y la Paloma armadas con tijeras y cuchillos La pelea, apoyada por vecinas que lanzaban desde sus casas tiestos a la cabeza de los coraceros, se repitió en la calle Toledo, en la plaza de la Cebada, en Atocha y Antón Martín así como en la calle Barquillo.
El empuje popular no ha podido evitar el avance de los soldados a los que se han sumado otros 4.000 procedentes de Puerta de Hierro y El Pardo y los 6.000 que se encuentran acuartelados en San Bernardino. Fuentes próximas a Murat aseguran que, a esta hora, hay unos 20.000 soldados dentro de la Villa y Corte por lo que muchos temen un baño de sangre en las próximas horas.