Abril 1808: Fernando VII parte para Francia y aumenta la tensión en Madrid
El mes de abril de 1808 se ha desarrollado en medio de una gran tensión. Prueba de ello ha sido el ingreso en los hospitales de unos cuarenta soldados franceses, heridos en reyertas callejeras por cuestiones de juego, de amores o de bebida. Incrementó esta tensión, sin duda, la marcha del nuevo rey, Fernando VII hacia Bayona el día 10, requerido por Napoleón. Muchos justificaron la marcha en que el emperador quería reconciliar al rey español con su padre. Sin embargo a finales de mes se vio claramente que el francés lo que quería era llevarse a toda la familia real a Francia.
La marcha del rey obligó al joven monarca a dar poderes limitados a la Junta Suprema de Gobierno, que presidía su tío Antonio Pascual, hermano de Carlos IV, y formaban los ministros de la Guerra, Hacienda, Gracia y Justicia, Marina y Estado. Un miembro de este Consejo, que prefiere guardar el anonimato, ha asegurado a Madridiario que las relaciones con el mariscal Joaquín Murat, gran dique de Berg, han sido muy difíciles, pues pronto se dieron cuenta de que el militar francés quería una imposición militar, lo qque contrastaba con los requerimientos que el mismo Consejo tenía que hacer al pueblo para que estuviera tranquilo.
La misma fuente informó que la situación se complicó el día 25 cuando Murat comunicó a la Junta que, al igual que había salido Fernando VII, debía hacerlo ahora la destronada reina de Etruria, María Luisa. acompañada de su hijo Carlos Luis y del hijo menor de Carlos IV, el infante Francisco de Paula Antonio. El debate que tal petición provocó entre los miembros de la Junta concluyó con la negativa de la mayoría a facilitar la salida de la familia real. No obstante, María Luisa, consciente de lo que suponía tal negativa, decidió marchar pero sola pues argumentó que Carlos Luis estaba enfermo de sarampión. Tampoco entendía por qué había de llevarse al infante.
Según un miembro del Gabinete de Murat, éste al saber tal decisión montó en cólera y llegó a proferir algunas amenazas. Dada la gravedad de la situación, los miembros de la Junta decidieron entonces constituirse en sesión permanente e incorporar a los presidentes y miembros de los Consejos y a los fiscales de los tribunales supremos. De ahí surgió el documento al que ha podido acceder este diario, en el que se responsabilizaba al dique de Berg de lo que ocurriera en caso de que se forzara la salida del infante. Uno de los fiscales ha asegurado a Madridiario que incluso algunos de los presentes apostaron por trasladar la Junta a alguna ciudad de Andalucía.
Paralelamente los oficiales de Artillería, al comprobar que el despliegue militar de los franceses, obedecía más a una invasión que a un tránsito hacia Portugal, se han planteado poner en marcha alguna acción. Se afirma en círculos militares que Pedro Velarde, secretario de la Junta Superior del Arma de Artillería, ha llegado a informar al ministro de la Guerra Gonzalo O´Farril de estas conversaciones y que, ante su sorpresa, se ha encontrado con que O' Farril, precavido, ha ordenado cambiar los destinos de varios de los conjurados para evitar más problemas.
Estas noticias han debido de llegar también a los espías franceses pues este mismo día 30 Murat ha propuesto, además de la salida de los infantes hacia Bayona, la salida de Madrid de los guardias de Corps, la censura de cuanto documento se haga público, la libertad y traslado a Francia de la familia de Godoy y la preparación del pueblo para evitar tensiones. La Junta no ha aceptado más que la salida de los guardias y de la familia de Godoy, excepto la de su hermano el duque de Almodóvar. Un portavoz de la Junta ha alertado que estas noticias están trascendiendo al pueblo pues se ha detectado la formación de grupos de descontentos en la Puerta del Sol.