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ATLÉTICO DE MADRID - REAL MADRID

Estadio Vicente Calderón, desde el aire
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Estadio Vicente Calderón, desde el aire (Foto: Atlético de Madrid)

El derbi de la mudanza

El partido que este sábado juegan Atlético de Madrid y Real Madrid pasará a la historia como el último derbi que acoge el césped del Vicente Calderón. Siempre y cuando, la Copa del Rey, la Champions o la llegada de La Peineta no lo contradigan. Las emociones del clásico superan esta vez lo deportivo y revuelven la memoria colectiva de toda la capital.

El Vicente Calderón llegó como llegará La Peineta: cerrando templos. Si un día de octubre de 1966 acogió el primer partido de los locales a la ribera del Manzanares, será hoy, un día de noviembre pero medio siglo después, cuando el campo vea su último derbi ante el Real Madrid, uno de tantos momentos especiales que se van a suceder antes de la clausura del coliseo tras el fin de la temporada.

Entre ambas fechas, cayeron la Intercontinental, la Liga del Doblete o el Mundial del 82, pero también la supervivencia en Segunda. El estadio, con capacidad para 54.907 espectadores, enmarca todo ese historial de recuerdos, una cronología marcada por la emoción y los relatos personales. "Cuando yo era pequeño, con Estudio Estadio en blanco y negro, recuerdo una imagen, que era la salida de los jugadores al campo recién inaugurado, con las baldosas aún amontonadas", rememora el histórico delantero Quique Estebaranz, que entró al mundo del fútbol por la puerta atlética. "Yo me decía entonces que nunca podría estar ahí".

Buenos recuerdos

Sin embargo, el feudo colchonero no ha sido siempre sinónimo de suerte para la afición ante los distintos 'onces' merengues. De hecho, de los 49 clásicos disputados sobre suelo rojiblanco, el Real Madrid se ha hecho con 22 triunfos frente a los nueve de los locales. El madridista José Martínez Sánchez 'Pirri' lo sabe. "A mí el Vicente Calderón me trae muy buenos recuerdos. La despedida le corresponde a la afición del Atlético de Madrid, pero yo no puedo dejar de acordarme de dos finales de Copa que ganamos", explica. "Una de ellas, por penaltis, contra los locales". La otra fue una goleada ante el Barça. "Fue un 4 a 0", sonríe.

Ha llovido mucho desde el empate entre ambos clubes que inauguró el contador de clásicos capitalinos un 16 de abril de 1967. Entonces, José Cardona, Grosso y Veloso fueron los protagonistas de una jornada en la que Adelardo resucitó un punto para jolgorio de la grada en el último momento.

En la memoria de estos encuentros aún resuena la tangana de 1982, cuando el colegiado vizcaíno Urízar Azpitarte hizo de Salomón y expulsó a un minuto del final a los rojiblancos Marcos Alonso y Arteche y a los blancos Pineda y Benito, o el primer gol de Torres hace diez temporadas, cuando ametralló de un tiro cruzado a Iker Casillas. Muy lejos quieren ver algunos aquella racha de 13 años que pasó el Calderón sin un triunfo de los suyos ante el rival vikingo. Comenzaba el nuevo milenio y el Aleti se enfangaba en el infierno.

Futuro para la cantera

"Como bien dicen los muy veteranos, en el cambio del Metropolitano al Vicente Calderón debió de suceder algo muy parecido", comenta Estebaranz, nacido un año antes de esa mudanza. "Lo único que hay que hacer ahora es lo mismo que todas las familias cuando se trasladan de una casa a otra: guardar las historias y pensar que el nuevo recinto va a ser el mejor, más accesible, más lujoso y lo que necesitan hoy en día este tipo de clubes", agrega.

El pasado 2 de octubre, el estadio sopló sus 50 velas, un aniversario que ha inaugurado el calendario de suspiros de nostalgia entre los madrileños. Carolina, hija de padre merengue y madre atlética, recuerda con simpatía las noches en el bar de su barrio de Fuenlabrada, ciudad natal de 'El Niño', viendo cada clásico y la emoción con la que dividida cantaba todos los goles. "Un día, mi madre decidió llevarme al Calderón a ver un partido de Copa del Rey para evitar que siguiera los pasos de mi padre", comenta divertida. "Fue una experiencia inolvidable, me impresionó la efusividad de la afición del Atleti".

El 'skyline' del Manzanares

Los seguidores, especialmente los más jóvenes, se enfrentan desde este sábado a un 'adiós' que se proyecta claramente hacia el futuro. Reina la ilusión, pero muchos son los que echarán de menos la gran impronta que el estadio ha dejado en el 'skyline' del Manzanares. "Vivo muy cerca y, como atlético, el Vicente Calderón es un emblema por todo lo que significa, es algo de toda la vida", cuenta Marcos, un joven aficionado de Usera. "Ahora vamos a tener que cambiar la rutina del bar de la caña de antes o la de la gente con la que compartes los goles porque se sentaba a tu lado en la grada cada tarde", añade.

Sin embargo, algo está claro. Todo el mundo reconoce que las nuevas instalaciones sacarán brillo a la marca atlética y que el club que se equiparará a lo que luce en muchos puntos de Europa. "Hacía falta más espacio", continúa el joven. Aunque aún queda toda una temporada para disfrutar, la cuenta atrás hacia la demolición arranca este sábado. Una victoria ante el Madrid sería, para todos ellos, el mejor del primero de los adioses.

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