ENTREVISTA

Carme Portaceli, directora del Teatro Español.
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Carme Portaceli, directora del Teatro Español. (Foto: Kike Rincón)

Carme Portacelli: "Un teatro tiene que escuchar el pulso social y derribar las murallas que separan del público"

Carme Portacelli (Valencia, 1957) tiene muy claro cómo será su nuevo plan como directora del Teatro Español. Aunque no ha querido avanzar ningún detalle sobre la nueva programación, sí que ha adelantado a Madridiario algunas de las líneas generales de un proyecto elaborado con ilusión y a contrareloj para tener todo preparado de cara al 2017. Si todo va bien, antes del 10 de noviembre, podremos conocer la oferta y futuro escénico del emblemático escenario madrileño.

Cuando llega al Teatro Español, ¿qué situación se encuentra?. Llevaba meses sin dirección e imagino que eso afectaría a la programación y a los trabajadores.

Me encuentro un equipo maravilloso que tiene unas ganas tremendas de trabajar. Supongo, aunque no me lo han dicho porque son muy discretos, que se han resentido con tantos cambios. Pero los veo contentos, ilusionados y es un equipazo. Tenemos a una gente que es maravillosa.

Un equipo de producción, técnico, prensa... que, hasta ahora, compartía el Teatro Español con las Naves de Matadero. ¿Se van a dividir los dos espacios escénicos?

Todavía compartimos pero se está viendo que no sea a así. Yo no sé Mateo Feijóo pero mi programación es tremenda y va a necesitar un equipo. Pero hay que subir este teatro y dejarlo como lo hizo Mario Gas, muy arriba. En cualquier teatro del mundo tienen, por ejemplo, un jefe técnico. Como Paco Ariza, que es una joya y tendría que estar aquí conmigo todo el día y no tener que compartirlo con otros espacios.

Un paso más en su larga trayectoria. ¿Cómo decide embarcarse en este proyecto?

Yo tengo una larga carrera de mucha lucha, porque el teatro no es fácil para nadie, y si eres mujer, menos todavía. Hay una invisibilidad tremenda y no nos lo explican en los libros de texto. He hecho una larga carrera, trabajando muchísimo y de diversas maneras, con medios y sin medios, con muchos y con pocos recursos. Y esto te da una cierta empatía con todo el mundo. Para mi era un reto el sueño de pensar que he hecho el teatro pensando que tiene que ser de una manera determinada. En ese sentido, tengo una trayectoria clara. Pienso que desde un servicio público se puede llegar a la ciudadanía. Y desde la cultura se hacen ciudadanos y esto ayuda a estar más preparado para la convivencia, democracia y tolerancia.

Carme Portacelli, directora del Teatro Español

¿Qué podremos ver en la nueva programación del Teatro Español? ¿Nos puede avanzar algún detalle?

No puedo ni debo decir nada todavía hasta que se presente en rueda de prensa la nueva programación pero adelanto que va a ser muy chula. Estoy tomando las riendas y corriendo para hacer una proyecto que será estupendo pero con un poco de prisa y algunas dificultades para ponerlo en marcha. Pero esto es lo que tiene el teatro. Estamos en la fase de reuniones con la gente para terminar de programar.

Uno de los ejes será conseguir un teatro para todos, ¿no?

Una cosa que ha cambiado en los últimos años es que ha cambiado la sociedad y hay una diversidad tremenda que ha ido creciendo desde que era pequeña. Recuerdo que mis padres me mandaron a aprender inglés y la primera sensación que tuve fue de espectación ante lo que veía. Dije: este es verdadero mundo porque había gente de diferentes nacionalidades en un mismo lugar un lugar en el que todos éramos iguales. Desde entonces hasta hoy, las cosas son así y más diversas todavía en nuestro país. Creo que un teatro, entendido como servicio público, tiene que escuchar el pulso social y derribar cualquier muralla que nos separe del público.

Y, ¿cómo conseguir que ese teatro llegue a todos los públicos?

Hay dos maneras en las que baso mi proyecto. Por un lado, haciendo teatro español y mundial de repertorio pero buscando también formas dramáticas del siglo XXI. De esa manera, todos nuestros clásicos universales, como Shakespeare y Lope de Vega, admiten todas las lecturas habidas y por haber. Por suerte, porque son grandes y por desgracia, porque a veces explican cosas que ojalá se hubieran superado en algún momento de la humanidad. Es una visión diferente que provoca que la sociedad sienta que aquí, en el teatro, se habla de cosas que preocupan y con un lenguaje como el suyo; eso sí, como diría Lorca, desde los poetas. La excelencia artística de un teatro público tiene que ser lo más importante del mundo.

Las líneas pedagógicas se incorporan a su proyecto, ¿se va a potenciar este aspecto en el nuevo proyecto?

Es muy importante aunque irá poco a poco. Es algo que llamo teatro fuera de los teatros. Tiene que ser con adolescentes y dura dos años pero ahora es imposible ponerlo en marcha hasta que esté bien asentado. Hay dos líneas pedagógicas muy importantes que perseguirán que estos futuros espectadores sientan el teatro como una experiencia única y personal y quiero que vengan a explicar su visión del mundo con nuestras obras. Es un trabajo muy divertido e interesante que tenemos que empezar a desarrollar con calma.

Carme Portacelli, directora del Teatro Español

¿Está previsto desarrollar otras actividades paralelas?

Lo importante de este proyecto son las actividades paralelas. Los diálogos directos con la ciudadanía perseguirán enriquecer la mirada como espectadores de nuestro teatro. En este sentido, tendremos muchas, como conferencias, talleres y música. Además, habrá sesiones especiales con autodescripción y obras subtituladas en inglés porque estamos en un país donde el turismo es muy importante. Y si además nos incluyesen en el Madrid Tourist Card, sería maravilloso. Así, los turistas no solo vendrían a emborracharse, también viajarían para ver cultura.

Defiende la paridad en los escenarios, ¿cómo conseguirlo?

El papel de la mujer va a ser tan importante como el de los hombres. El teatro tiene que ser un espejo de la realidad que normalmente no coincide con la verdad. Es como ocurre con las mujeres refugiadas que no tienen voz, las han violado y consentido por quienes les vigilan, incluso se han tenido que casar con su violador.. Y de esto nadie habla, ¿por qué?. Todo el mundo que presume de esa sensibilidad con los refugiados, ¿qué es lo que pasa?. Con esto quiero decir que existe la discriminación en el mundo femenino y el teatro debe estar atento a ello para cambiarlo.

En los tiempos que corren, ¿cómo conseguir fidelizar público?

Quiero abrir abonos. La gente tendría la opción de comprar las entradas a un precio más asequible y el teatro conseguiría un público fiel. Y de todos esos abonados habrá gente que quiera formar parte de la escuela de espectadores. Eso significará ir a ensayos, hablar con los artistas, asistir a clases y muchas otras cosas. En definitiva, desarrollar actividades paralelas y eso es maravilloso para un teatro. Y si luego, esa escuela de abonados pudiesemos compartirla con el Centro Dramático Nacional o incluso con el Pavón Teatro Kamikaze, aunque sea un teatro privado, sería estupendo. Que seamos hermanos de verdad y que comiencen a hacerse lecturas plurales de las que poder nutrirse.

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