La acampada de Sol toca a su fin. Nadie sabe cuándo, pero todo el mundo espera que, en cualquier momento, los indignados levanten el chiringuito y se vayan con la música del 15-M a otra parte. Y, a ser posible, sin ruido y sin violencia: Madrid no quiere presenciar otro espectáculo como el que se vivió en Barcelona hace varios días.
Ahora, la llama que prendió en Sol se extiende, con lentitud asamblearia, a barrios y distritos. El bastión del 'kilómetro cero' quedará como símbolo de un movimiento que ha venido para quedarse, pero aún no sabe cómo va a subsistir. Por ahora, una vez extinguido el polvorín de indignación ciudadana de los primeros días, parece que el 15-M ha removido más los cimientos de los comerciantes del centro que los del orden político. Los principales aludidos se han limitado a mirar de reojo a los acampados mientras desarrollaban la campaña más gris que se ha visto en muchos años y, una vez pasadas las elecciones, se han quedado esperando tranquilamente a que los acampados se cansen. Los de los barrios, piensan, también se cansarán.
Tienen razón los indignados: los políticos no han entendido el mensaje. Piensan que este Sol repentino es una estrella fugaz. Y, si los ciudadanos que salieron a la calle y ardieron con la multitud en deseos de cambiar las cosas no son capaces de mantener viva la llama, este Sol, simplemente, se apagará cuando la última lona azul haya sido levantada.
Si es así, tal y como predijimos hace unos días, todo este esfuerzo no habrá servido para nada... con lo que cuesta encender una estrella, todo un Sol, en los tiempos que corren. Harían mal los 'indignados' en dejar que se redujera a cenizas. Dicen que un eclipse de Sol es uno de los fenómenos más raros y más espectaculares que puede ofrecer la naturaleza. Casi tanto como el nacimiento de una estrella nueva. A falta de otra... ¿qué tal un mar de cerillas?
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Hola, Álvaro,
Gracias por tu interés y por tus comentarios. Solo quería aclararte que una cosa es la lógica del movimiento y otra una llama; es una metáfora sobre la forma en que prendió hasta sacar a la gente a la calle. No pretendo, ni mucho menos, analizar a fondo esa 'lógica del movimiento', sino la encrucijada en la que se encontraba y su evolución. El movimiento en sí es otra cosa, por supuesto. En cuanto a los políticos, mantengo lo de la mirada de reojo: se han pronunciado y han actuado según las circunstancias, pero no han analizado ni se han dado por enterados del fondo del movimiento. Por último, en cuanto a los comerciantes, me limito a decir que son los que han reaccionado con más vehemencia; más, desde luego, que la clase política. Estoy de acuerdo contigo en que analizar la lógica del 15-M llevaría una reflexión mucho más profunda que este artículo... pero tampoco era mi propósito.
Gracias, en cualquier caso, por tu interés. Un abrazo
Enviado por: Alvaro / 13-06-2011 10:41
Un artículo un tanto malo por lo plano del análisis. Pensar que una lógica de movimiento pasa por mantener llamas, que los "comerciantes" no son una campaña de descrédito del PP madrileño o que los políticos miran de reojo sin hablar de escalamiento de conflicto o construcción de legitimidad...
Una capacidad de análisis ínfima para un artículo de opinión.