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Ahora, el barrio ha cambiado. La inmigración ha transformado el panorama, pero la esencia se mantiene y la meta sigue siendo la misma: hacer del boxeo un asunto de tal interés que aleje a los chicos de la calle y las drogas y les haga sentir que forman parte de un grupo y que de esta manera canalicen la agresividad y huyan de las conductas violentas. El ‘maestro’ explica que “a estos niños se les aumenta la autoestima a través del trabajo, la disciplina y el sacrificio. Aprenden unos valores que luego van a tener toda la vida”.
Y lo cierto es que durante estos tres años parece que lo consigue. Álex, a sus 18 años, asegura que va a entrenar todos los días desde hace un año y medio: “Prefiero estar aquí que en la calle, esta es mi distracción, este es mi vicio. Me gusta entrenar a conciencia, con fuerza, y enseñar a los que son más pequeños”. A los pequeños como por ejemplo Isaac, que tiene 10 años y es de los nuevos. “Me apunté porque el boxeo es un deporte muy bonito y a mi padre también le gusta. A mi madre no, pero bueno”, comenta.
En cuanto a las clases, son libres. Cada uno va el tiempo que puede y aprende ‘boxeo sin contacto’ o, lo que es lo mismo, ‘boxeo educativo’, donde se trabaja sobretodo la técnica y la condición física. En cuanto al método, se estila el que allí llaman ‘tutelaje espartano’, consistente en que “el ‘guerrero grande’ tiene que ayudar al ‘guerrero pequeño’ para que así, poco a poco, empiecen a sentir que forman parte de esa sociedad deportiva donde no importa de dónde vengas sino cómo trabajas”.
Famosos en combate
Luego está el tema del entrenamiento para actores que necesitan prepararse para algún papel. Penélope Cruz para el film Sin Noticias de Dios o Natalia Verbeke para A golpes, son algunas de las más famosas. El boxeador recuerda en especial el trabajo que tuvo con Roberto Álamo para la obra de teatro Urtain que recordaba la vida del famoso boxeador vasco José Manuel Ibar que se quitó la vida en 1992 saltando por la terraza de un décimo piso. “Pobrecito, estuvo seis meses conmigo entrenando mañana y tarde. Le hice perder 17 kilos”, recuerda Jero.




































