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La Asociación Nacional de Profesores Estatales de Madrid (ANPE-Madrid) recogió en el curso de 2007-08 hasta 2.175 denuncias y sólo en la mitad del pasado curso (de septiembre de 2008 a febrero de 2009) contabilizaron 2.400. Así, en la primera mitad del curso pasado, el 10 por ciento de los profesores denunciaron haber sido agredidos por alumnos y el 2 por ciento de padres y familias. Los datos de ANPE son corroborados por el Observatorio Permanente de Riesgos Psicosociales de UGT. De acuerdo a sus estimaciones, uno de cada diez profesores es víctima de agresiones físicas y robos en su trabajo. La etapa con mayor conflictividad es la Educación Secundaria y el perfil del agresor es el de un adolescente de 3º o 4º de ESO que ha repetido uno o más cursos.
En 2008, una circular de la Fiscalía General del Estado ya pedía a los jueces que las agresiones a profesores de la escuela pública fuesen consideradas a nivel penal como las realizadas contra cualquier servidor del Estado, pero la Comunidad de Madrid cree que eso no es suficiente, ya que no es una orden, la figura docente como tal no aparece en el Código Penal ni cubre a los profesionales de la privada. La Comunidad no puede reformar el Código Penal porque no es de su competencia, pero sí dar mayor relevancia al docente para que la legislación actual le sea aplicable por derecho.
Problema jurídico... y económico



































