- Récord histórico: 40 desahucios al día
- 'Marea' de empleados públicos contra los recortes
- Madrid registra un pequeño terremoto
- El Museo de Colecciones Reales, listo en 20 meses
- Municipios al borde de la fusión
- Aguirre no privatizará el Metro
- La Guerra de la Independencia, en un diccionario
- Un menor asalta nueve bancos con su padre
- Malalana: "La capitalidad acabó con la muralla"
- Muere tras chocar con un coche de Policía









Pero los minutos pasaban y el representante oficial del Ayuntamiento de Madrid no llegaba. “-¿Viene Gallardón? –No, no viene. Viene Botella -¿Ha llegado Botella? -No, no ha llegado”. Nervios de última hora y todos al hemiciclo. Finalmente, la delegada de Medio Ambiente, Ana Botella, subía la última a la tribuna de invitados sin luces, cámaras ni micrófonos: toda la prensa estaba ya en sus puestos. Allí se encontraba con lo más granado de la Comunidad de Madrid: Arturo Fernández (CEIM), Salvador Santos Campano (Cámara de Comercio), David Lucas (PSOE Ayuntamiento de Madrid), Ángel Pérez (Izquierda Unida de Madrid), Javier López (CCOO Madrid), Eva Piera (viceconsejero de Economía), José María Álvarez del Manzano y alcaldes como los de Alcorcón, Móstoles o Alcalá de Henares.
El discurso de Aguirre no da demasiadas sorpresas. Palmas a la gestión popular, resumen de méritos y tortas a Zapatero. En medio del ‘speech’, hasta el color del vestido de la presidenta es motivo de comentario. “- Es azul -No, es azul celeste -No, es ‘azul pavo real’, por el color de la cola”, dictamina una compañera que en su día tuvo en sus manos un vestido similar. La presidenta sigue a lo suyo: hospitales, menos impuestos y más. “¿Qué hay de lo mío?”, brama el alcalde de Getafe, Pedro Castro, desde las redes sociales, “del Metro a El Casar y Perales del Río ni mu”. Los sindicatos, hieráticos porque no se habla de los parados, aguantan desde la tribuna las invectivas de la oradora. El mejor parado es José Blanco, antes anticristo para la presidenta en el papel de secretario de organización del PSOE y ángel celestial desde que es ministro de Fomento. Besos y parabienes para Pepiño.



































