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En ‘Cosmética del enemigo’ el empresario Jérôme Angust escucha el anuncio de que su vuelo sufre un retraso sin determinar. Un inesperado interlocutor, Textor Texel, le dará conversación a pesar de su manifiesta resistencia. A lo largo de su relato, la violación y el asesinato se irán perfilando con nitidez cada vez mayor, y Textor se transformará en una abominable encarnación de todos los fantasmas de Angust, quien verá convertida su anodina espera en una aventura ominosa y alucinante.
“Un ejecutivo, educado, aparentemente anodino, y socialmente respetado, del que nadie sospecha que no sea lo que aparenta y eso es, quizá, lo más inquietante.” -afirma el director- “Pero se produce una espera inoportuna y otro personaje aparentemente normal, salta las barreras de la educación, de la corrección, y nos transporta a otro destino: del limbo al infierno.”
La obra se desarrolla en "un espacio de una aparente neutralidad pero donde es posible el juego. Una zona de tránsito pero también el interior de una cabeza, donde parte del público comparte una porción del terreno de los actores, con una visión particular casi de primer plano", expone Baltasar Patiño, encargado del espacio escénico y la iluminación.



































