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En La Bola, situada cerca del Palacio de Oriente, la gente que va a comer también visita la cocina, en la que se prepara un cocido en puchero de barro individual en carbón de encina desde 1870. Allí el olor del cocido impregna un ambiente en el que un estante con botellas de licores y diferentes alcoholes recibe al comensal. "Antes era una botillería", una casa donde se hacían las bebidas, explica Mara Verdasco. Ella pertenece a la cuarta generación que dirige el restaurante, de las que tres ha sido llevado por mujeres. La bisabuela de Mara hacía cocidos para la nobleza de la época, "venían desde Palacio para recoger la comida de la infanta Isabel".
Adaptación
En un programa de TV
Sin alejarse de Sol, también se encuentra Casa Labra, con especialidades en bacalao -los soldaditos de Pavía- y Casa Alberto, donde se creó la Asociación de Restaurantes Centenarios, según afirma su gerente, Mario del Pilar. Para Mario el emplazamiento en el barrio de las Letras de su restaurante es importante, pero no es lo único. Hay muchos comercios que empiezan con buena clientela "pero si no son buenos al final desaparecen". Además tiene un atractivo literario, según explica, "corroborado por el Ayuntamiento de Madrid: Cervantes vivió y comió en el establecimiento. En Casa Alberto el plato más caro es el solomillo de buey o el besugo, que pueden costar hasta 50 euros. Muchas de las reservas les llegan por internet y los visitantes son en su mayor parte españoles aunque llegan muchos turistas de diversos países.
Gran familia
Y como son una gran familia en la que se suelen visitar unos a otros, junto a los nombrados no se pueden olvidar la Taberna Malacatín, Casa Ciriaco, Los Galayos, o las tabernas La Casa del Abuelo o la Bodega La Ardosa, donde tienen una de las mejores tortillas de España, lo que les ha permitido ser segundos en varias ocasiones en el Congreso Anual de Lo Mejor de la Gastronomía. El día 9 de noviembre intentarán conseguir el primer premio. No es extraño que, según indica Ángel Monje, a veces haya que reservar las tortillas para poder degustarlas. La amplia ruta centenaria es un reflejo de cómo estos restaurantes y tabernas no se han quedado en la cuchara de palo y han evolucionado para, 100 años después, seguir siendo un referente cultural en Madrid.




































