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Esos espejos en los que mirarse son los metros de París, Nuremberg, Lyon y Lille, esta última la primera ciudad del mundo en poner en marcha la conducción automática. "Estamos viendo proyectos en pruebas y hemos visitado líneas como la Meteor de París o la D de Lyon. Son líneas totalmente automatizadas que operan sin ningún problema y en las máximas condiciones de seguridad", recalca Royuela.
Según datos de la compañía, el 90% de los trenes de Metro ya funciona con los sistemas de seguridad y conducción automática ATP y ATO. El primero de ellos, denominado Automatic Tren Protection, impide que se produzcan accidentes debido a fallos humanos. Diferentes sensores detectan si existen excesos de velocidad, rebases de semáforos en rojo, agujas en posición incorrecta e incluso la falta de distancia entre trenes de acuerdo a lo programado. Si existe un cortocircuito de comunicación tierra-tren, el convoy queda detenido. El Automatic Tren Operation o ATO hace que el tren circule prácticamente sólo. El conductor, aún en cabina, da la orden de salida y el convoy es el encargado de moderar la velocidad, detenerse dependiendo de su longitud o de la del anden e incluso regular la frecuencia de paso dependiendo de la hora o la demanda.
La seguridad de la conducción automática provoca cierta desconfianza, pero Rafael Royuela es tajante en este punto: "Es muy seguro. En los países donde se aplica no ha habido ningún problema". De hecho, y aunque se podría pensar en un mayor número de accidentes especialmente en los andenes o por caídas, la red está equipada con dobles y triples sensores que, en caso de detectar un cuerpo extraño sobre la vía, detienen el viaje inmediatamente.




































