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Eran aproximadamente las dos y media de la madrugada cuando grupos de entre el millar de jóvenes congregados en la confluencia de las calles de San Andrés y La Palma, comenzaron a insultar y a arrojar botellas a los agentes de la Policía municipal que les impedían el paso a la Plaza del 2 de Mayo donde se pretendía celebrar las fiestas del barrio, prohibidas por el Ayuntamiento, con un botellón.
Durante más de dos horas las situación caótica fue agravñandose: papeleras arrancadas y quemadas, contenedores de obra incendiados y colocados a modo de barricadas, alguna cabina de teléfono derribada y, ladrillos y adoquines de las obras adyacentes arrojados sobre los policías fue el pasaje tras los enfrentamientos.
"Yo venía de Las Rozas, de casa de un amigo -contaba Manuel, de 19 años- y llegué a Tribunal sobre las tres de la madrugada y, cuando me dirigía hacia la Plaza del Dos de Mayo, a la altura del callejón de San Mateo, vi gente correr y me encontré entre cinco policías". Manuel, que llevaba un aparatoso vendaje que le cubría por completo la cabeza, explicó que uno de los agentes le acusó de haber herido a un compañero y, "sin mediar palabra -aseguró-, me han dado de hostias, me han roto la cabeza y la pierna, cuando les decía que yo no había hecho nada".



































