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Hoy en el cole hay clase de 'huerta'. Claro que no es una clase de la ESO, pero eso no importa. Es más sana y natural y "les aporta el contacto con la realidad, y el conocimiento necesario para el respeto a las plantas y a la naturaleza", dice Miguela del Burgo. Ella es la directora de este centro escolar del distrito de Hortaleza y la impulsora del huerto escolar que adorna el fondo del patio. Hoy día hay otros seis como éste en otros tantos colegios 'hortelanos', una iniciativa enmarcada en el proyecto de Agenda 21 Escolar que promueve la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento, y cuya intención es extenderlo progresivamente a otros centros de la ciudad.
de uno aprovecha sus horas de descanso para asomarse al huerto, como si fuera una ventana de la casa del pueblo. "Algunos niños saben qué es ésto, porque lo han visto en casa de sus abuelos, o de sus tíos, pero la mayoría no se plantean otra cosa que no sea que las plantas surgen del Carrefour", señala una de las maestras de cuarto.
ciclo escolar de los chavales -explica Diana Blanco, bióloga y coordinadora de los huertos escolares del Ayuntamiento de Madrid. De este modo el calendario consiste, primero, en hacer un estudio previo de las condiciones del colegio, y luego preparar el terreno, aportando a la tierra los nutrientes que le faltan. El suelo se convierte, así, en una radiografía del barrio que permite también conocer si donde hoy se levanta el colegio hubo un día terrenos fecundos o escombreras.
ño se trabaja ya sobre las plantas, primero con los semilleros, después con la disposición de las instalaciones, entre marzo y abril, hasta que llega la época de verdadero trabajo, entre mayo y junio, con el trasplante el cuidado y el riego. Es lo más parecido a un huerto ecológico porque aquí brillan por su ausencia fertilizantes e insecticidas. "Si hay pulgón arrancamos la planta. Es preferible que haya menos tomates a tener que recurrir a productos químicos".




































