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Cada temporada El Regajal se convierte en lugar de peregrinación de los más importantes entomólogos españoles y europeos, que quieren conocer la singularidad de este espacio natural, considerado "quinta prioridad mundial" en conservación de mariposas. Aunque la finca, de unas 600 hectáreas, es de propiedad privada, la Comunidad de Madrid levantó en sus entrañas hace ocho años un mariposario con fines científicos, donde se estudian los secretos de las mariposas.
En este mar de coscojos, quejigos y plantas aromáticas propias del mediterráneo, además de olivos y vides que conforman el paisaje del Regajal, se ha recuperado el espacio arañado y vacío, devorado desde los 70 por una extractora de grava. Respetando la austeridad del entorno los responsables del centro de lepidópteros han construido un discreto mariposario rodeado de las plantas nutricias de los insectos. Una gran balsa artificial pero muy coqueta de 50.000 metros cúbicos en el que nadan a sus anchas varias carpas y donde se deja ver algún que otro sapo precede la malla de mariposas y la hectárea de vegetación que la rodea. Por supuesto "es el mariposario más grande de la Comunidad", aunque no es visitable por sus fines, exclusivamente científicos.
Este espacio natural se ha convertido "tristemente" en una isla rodeada de carreteras (entre ellas la radial 4), polígonos industriales y vías de tren, dice José González, pero su secreto sigue siendo la diversidad de ecosistemas de sustratos muy diversos, desde humedales hasta saladales, yesos y calizas. "Si el interés de El Mar de Ontígola radica en la presencia de una extensa zona húmeda de gran valor ambiental en el sur de Madrid, el de El Regajal se debe a que alberga la representación mejor conservada del coscojar de la Comunidad de Madrid u otras plantas ligadas a las zonas salinas", explica Francisco Sánchez Herrero, Jefe del Servicio de Espacios Naturales protegidos de la Comunidad. Sólo en El Regajal se contabilizan nueve ecosistemas.
Este coscojar conserva 73 especies de mariposas diurnas y 400 nocturnas, en total el 10 por ciento de las espacies que viven en España, y unas 900 especies vegetales más que en todo el Reino Unido, lo que contribuye a esa diversificación de lepidópteros. Los hitos de este centro de investigación se deben en gran parte a esta vegetación. "Hemos introducido plantas nutricias nuevas, y descubierto que la misma especie de mariposa se alimenta de diferentes plantas aquí y en Gran bretaña". También en el Regajal se han descubierto hasta un 15 por ciento de nuevos ciclos biológicos de mariposas, cuyas orugas eran desconocidas.
Aquí tienen 'localizada' a la mariposa más grande de Europa, la Saturnia pyri o Gran Pavón, de hasta 16 centímetros de envergadura, y la más veloz, que puede volar a 60 kilómetros por hora, lo que le permite cruzar el Atlántico. "Las de El Regajal se consideran las mariposas más pequeñas del mundo" entre ellas la mariposa Arlequín, una especie protegida en la Comunidad de Madrid que se ha tenido que adaptar a la climatología irregular en la que vive. "Las primaveras son muy cortas y las plantas tienen menos tiempo para desarrollarse por lo que las mariposas, que necesitan de las plantas para sobrevivir, también acortan sus ciclos, y crecen en menor tiempo y por tanto, también en tamaño", según José González.




































