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Plantas de laboratorio. Esto es lo que consigue casi a diario el Ayuntamiento en el centro de cultivos in vitro de Madrid, una fábrica de plantas sanas donde se crían en vidrio y con un "estricto y muy estudiado" control de todas sus condiciones de temperatura, luz, humedad y alimento. Con ello se consiguen especies más fuertes y resistentes a las enfermedades y mejor preparadas para afrontar la climatología y el entorno ambiental de Madrid.
Después, en una cámara de flujo laminar que mantiene 'impoluta' la planta "investigamos el medio en el que debe desarrollarse", un trabajo que puede prolongarse durante seis u ocho meses. "Se 'fabrican' a la medida de las necesidades del terreno y el clima de Madrid plantas madre libres de virus, de las que se extraerán otras, y de éstas, otras". El subcultivo o división de la planta madre es necesario para conservar la original y utilizar sus 'descendientes' sanos. Son ejemplares para jardín, pero también plantas de interior que terminarán decorando despachos municipales o algún que otro acto público organizado por el Ayuntamiento de Madrid.
A la fase 'in vitro', en la que la planta crece controlada en una gelatina, bajo el calor de luz artificial y en una cámara cerrada hasta su enraizamiento, sigue su desarrollo en un invernadero, pero ya con su raiz en tierra y en unas condiciones más parecidas a las que se encontrará cuando llegue a la calle. En el invernadero las alimentamos con humidificadores aéreos y a menor temperatura y humedad, lo que las hace ir aclimatándose a las condiciones naturales del terreno". Según Lancharro, el 80 o 90 por ciento sobrevivien a esta adaptación.
El Ayuntamiento desarrolla este programa de investigación junto con la Escuela de Agrónomos y Agrícolas de la Universidad Politécnica, parte de cuyo alumnado hace prácticas aquí. Nelly lleva ya un año en este programa, "una experiencia que está aportando mucho a mi carrera, sobre todo porque el proyecto lo he hecho sobre una especie cultivada in vitro". En su opinión, este servicio municipal es muy bueno para Madrid porque aquí, a diferencia de Barcelona o Alicante, no hay empresas que se dediquen a este tipo de cultivos, y aporta un valor añadido al sector medioambiental", explica.




































